Acámbaro, Gto.— Una vez al año, el pan no se compra… ¡se atrapa! Acámbaro se alista para vivir una de sus celebraciones más emblemáticas: la tradicional “Lluvia de Pan”, una festividad que combina fe, gastronomía, historia y entretenimiento, y que este 2025 promete más sabor y proyección internacional que nunca.
Durante tres días, del 9 al 11 de julio, más de 30 mil visitantes recorrerán 1.5 kilómetros de calles 11 panaderías locales lanzan al aire unas 200 mil piezas de pan empaquetado, como una forma de agradecer a la Virgen del Refugio de Pecadores. La costumbre comenzó hace más de cuatro décadas con un gesto espontáneo de un panadero que decidió compartir su producto durante una procesión… y terminó inventando una tradición.
El momento más esperado será el viernes 11 de julio a las 17:00 horas, con la peregrinación y lluvia del pan, encabezada por la imagen de la Virgen y acompañada de bandas de viento, contingentes de panaderos y visitantes de estados como Michoacán, Jalisco, Querétaro y CDMX. Las piezas de pan —bolillos, conchas y mantecadas— ahora son lanzadas selladas, para que puedan consumirse al instante.
Este 2025 también marca un paso importante para los panaderos locales obtendrán oficialmente la Indicación Geográfica Protegida (IGP), lo que facilitará su entrada al mercado internacional, especialmente en Estados Unidos y Europa. Así lo anunció Mario Daniel Casas García, vicepresidente de la Unión de Productores de Pan Grande de Acámbaro.
Además de la lluvia de pan, el festival ofrecerá conciertos, espectáculos musicales y actividades culturales como el concurso “Horneando Sueños”, una pasarela de moda tradicional y tributos musicales, con artistas de León, Silao, Celaya y municipios de Michoacán.
La alcaldesa Claudia Silva Campos invitó a los turistas a vivir esta experiencia única, que también tiene garantizado el hospedaje con 480 habitaciones disponibles para recibir a los visitantes.
Acámbaro no solo celebra su historia panadera, también impulsa el reconocimiento de su producto estrella como parte del patrimonio gastronómico nacional. Porque aquí, cuando llueve, lo que cae… es pan.
