septiembre 14, 2026

Del ramen al cosplay: más Japón en el Bajío reunió a más de 20 mil personas y convirtió a León en un puente cultural con Japón

Tres días de gastronomía, tradición, anime y comunidad dejaron claro que el interés por la cultura japonesa sigue creciendo en Guanajuato

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León, Gto.- Por unos días, León cambió las guacamayas por el ramen, los sombreros por los kimonos y el español por algunas palabras en japonés. Lo que comenzó como una apuesta por acercar la cultura nipona al Bajío terminó convirtiéndose en uno de los encuentros culturales con mayor convocatoria registrados este año en la ciudad.

La primera edición de Más Japón en el Bajío cerró con la visita de 20 mil 200 personas, quienes participaron en una programación que reunió gastronomía, arte, talleres, cultura pop, tradiciones japonesas y actividades para todas las edades.

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Desde la apertura del festival comenzó a notarse el interés del público. La jornada inaugural recibió a 3 mil 600 visitantes, mientras que el sábado se convirtió en el día con mayor afluencia al registrar 8 mil 400 asistentes.

El domingo, el evento mantuvo el ritmo con la presencia de otras 8 mil 200 personas que aprovecharon las últimas horas para recorrer el recinto.

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Mucho más que anime y cosplay

Más Japón en el Bajío no fue únicamente un encuentro para aficionados al anime o los videojuegos. Durante tres días, el evento permitió conocer distintas expresiones de una cultura que mantiene una relación cada vez más cercana con Guanajuato.

Actualmente, la comunidad japonesa es una de las más importantes entre la población extranjera que reside en el estado, impulsada principalmente por la llegada de empresas y proyectos industriales que durante las últimas décadas han fortalecido los lazos entre Japón y la región.

Ese intercambio también ha generado un creciente interés por aspectos culturales como la gastronomía, el idioma, las tradiciones, la música y las artes japonesas, algo que quedó reflejado en la respuesta del público durante el festival.

Decoraciones en forma de peces de vidrio rojo colgadas, con tiras de papel blanco debajo, en un ambiente festivo.

72 expositores y miles de experiencias

Uno de los principales atractivos fue la participación de 72 expositores, quienes ofrecieron productos, experiencias y actividades relacionadas con la cultura japonesa.

Los visitantes pudieron recorrer espacios dedicados a la comida tradicional, artículos coleccionables, ilustración, artesanías, productos importados y propuestas inspiradas en la cultura pop japonesa.

También hubo talleres, exhibiciones culturales y actividades que permitieron a muchas personas acercarse por primera vez a tradiciones que forman parte de la vida cotidiana en Japón.

En distintos momentos del fin de semana fue común observar largas filas para ingresar a algunas actividades, familias completas participando en dinámicas culturales y decenas de asistentes caracterizados como personajes de anime y manga.

La mezcla entre tradición y cultura contemporánea convirtió al festival en un punto de encuentro para públicos de todas las edades, desde quienes buscaban conocer más sobre Japón hasta quienes ya forman parte de comunidades aficionadas al anime, el cosplay o la gastronomía asiática.

Una mujer comprando en una tienda de productos variados, con estantes llenos de golosinas y bebidas, mientras otra persona organiza productos.

Entre los miles de visitantes, tres kimonos fueron los más buscados del fin de semana

Entre todas las historias que dejó el festival hubo una que llamó particularmente la atención.

Durante uno de los talleres donde se prestaron prendas tradicionales japonesas para que los asistentes conocieran más sobre su uso y significado, algunos kimonos no fueron devueltos al finalizar la actividad.

Tras el llamado realizado por los organizadores en redes sociales, aunque hasta el cierre del evento del evento todavía permanecían pendientes tres kimonos.

La situación generó comentarios entre asistentes y seguidores del festival, quienes incluso ayudaron a difundir la búsqueda de las prendas.

Una multitud de personas en un mercado, algunas mirando productos en un puesto lleno de artículos variados. Destacan una mujer de cabello rizado y una mujer que interactúa con los productos en la mesa.

Más allá de esta anécdota, el balance de la primera edición fue positivo. Pasillos llenos, áreas gastronómicas con gran movimiento, talleres concurridos y una afluencia constante durante los tres días reflejaron el interés que existe en Guanajuato por la cultura japonesa y los espacios de intercambio cultural que acercan a las comunidades que hoy forman parte de la vida cotidiana del estado.

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