León, Gto.- Para Regina Orozco, formar parte de los festejos por los 20 años del Forum Cultural Guanajuato es, sencillamente, una suerte. La actriz y cantante ya ha visitado León en otras ocasiones y reconoce que es una ciudad que le gusta, pero esta vez el escenario tiene además el significado de celebrar dos décadas de uno de los espacios culturales más importantes de la región.
En entrevista con Mi Estilo Bajío, Regina habló de lo que significa participar nuevamente en «Chavela y Sus Mujeres,» un espectáculo que desde hace años mantiene viva la música y la figura de Chavela Vargas, y que en esta ocasión se sumó la celebración por los 100 años de José Alfredo Jiménez.

La cultura también es una forma de construir comunidad
Para Regina, acercar la cultura a la gente no es un asunto menor. Los espectáculos gratuitos y los eventos que salen de los recintos para ocupar las calles pueden tener un impacto que va mucho más allá de una noche de música.
Puso como ejemplo la orquesta integrada por niños que se presentó un día antes y la posibilidad de que nuevas generaciones encuentren en la música un camino distinto.
Su reflexión va incluso hacia la seguridad:
«Cuando los niños tienen acceso a la cultura, a la música y a espacios donde pueden crear, también encuentran otras posibilidades frente a los riesgos que existen en el país».
Para ella, esa es una de las grandes virtudes de un recinto como el Forum: hacer que la cultura esté al alcance de todos.
Chavela: una mujer que era un personaje
Regina lleva muchos años formando parte de este homenaje y tiene claro que Chavela Vargas no era solamente una cantante.
La define como un personaje, una gran intérprete y una mujer con una energía muy fuerte. Su voz era especial, única, pero para Regina lo que permanece es la manera en que Chavela interpretaba las canciones.
Entre todo su repertorio, hay una canción que ocupa un lugar especial para ella: El último trago, uno de los temas que también forman parte de este encuentro con la música de José Alfredo Jiménez.
“Chavela era todo un personaje, era una gran intérprete, no una cantante como tal, porque la voz era muy especial, era única.”
Y precisamente ahí encuentra Regina parte de la riqueza del espectáculo: volver a esas canciones desde distintas voces, generaciones y maneras de interpretarlas.
José Alfredo, uno de los padres de la música ranchera
La celebración también tuvo como protagonista a José Alfredo Jiménez, compositor al que Regina reconoce como una figura fundamental de la música mexicana.
“José Alfredo es uno de nuestros papás de la música ranchera”, dice al hablar de un repertorio que conoce bien y que incluso ha grabado en distintas ocasiones.
Cuando se trata de elegir una favorita para interpretar, Regina prefiere no meterse en problemas: hay demasiadas canciones que le gustan, y vuelve, otra vez, a «El último trago».
La libertad que Chavela dejó como herencia
Pero si hay algo que conecta directamente a Regina con el espíritu de Chavela es la libertad.
En aquella presentación de Chavela en el Zócalo en 2001, la cantante habló de la libertad como una de las cosas más valiosas que podía dejar como herencia. Más de dos décadas después, Regina considera que las mujeres han ganado mucho, pero que esa libertad no puede darse por sentada.
Su preocupación está precisamente en la posibilidad de retroceder en derechos que han costado generaciones conquistar.
“Hemos ganado mucho, pero hay que tener cuidado de este atraso”, advierte.
Para la cantante, defender la libertad también significa defender derechos concretos: decidir sobre el propio cuerpo, votar, tener independencia económica y seguir luchando contra las desigualdades que todavía existen.
No lo plantea desde la nostalgia por lo que se ha conseguido, sino desde la conciencia de que los avances también pueden estar en disputa.
Por eso, la herencia de Chavela sigue siendo vigente: la libertad no es solamente una palabra que se canta en un escenario. También es algo que se ejerce, se conquista y, sobre todo, se defiende.
Dijo que era una celebración con música, memoria y, en el caso de ella, una advertencia que también tiene algo de herencia de Chavela: la libertad que tanto costó ganar no está para darse por sentada.