León, Gto.- Por un momento, el color naranja que distingue al Centro de Prevención y Reinserción Social (Ceprereso) de León pasó a segundo plano. La música comenzó a sonar, los pompones verdes y los listones amarillos marcaron el ritmo de una coreografía y 15 mujeres privadas de la libertad protagonizaron una escena nunca antes vista: la presentación de la primera porra oficial del centro penitenciario.
La iniciativa nació de ellas mismas. Lo que empezó como una conversación entre aficionadas al futbol terminó convirtiéndose en una actividad que hoy forma parte de su rutina y que encontró en el Mundial 2026 la inspiración para dar el primer paso.

En medio del ambiente futbolero que se vive por la justa mundialista, las participantes decidieron que también querían sumarse a esa emoción, pero de una forma distinta. Así surgió la propuesta de crear una porra, una idea que implicó mucho más que aprender una coreografía.
Una idea que tomó forma desde cero
Las 15 integrantes participaron en cada etapa del proyecto. Diseñaron sus uniformes, seleccionaron la música, prepararon las coreografías y realizaron sesiones de acondicionamiento físico para dar forma a las rutinas que ahora ensayan de manera constante.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad y Paz, el Sistema Penitenciario Estatal respaldó la propuesta habilitando horarios para que las participantes pudieran desarrollar esta actividad, la cual ya forma parte de las dinámicas diarias dentro del Ceprereso de León.
Para una de las integrantes, la oportunidad de participar tuvo un significado especial desde el principio.
“Nos gusta el fútbol y nos animó al saber que es el primer equipo de porristas en este centro. Nos comenzó a agradar la idea porque no es algo que se vea y quisimos participar”.

Cuando el futbol también une fuera de la cancha
El Mundial 2026 ha despertado entusiasmo entre miles de aficionados dentro y fuera de México. Aunque la atención suele concentrarse en los estadios, las selecciones y las ciudades sede, en León la fiebre futbolera también inspiró una historia distinta, una que se escribe lejos de las tribunas.
En este caso, el futbol fue el punto de encuentro para que un grupo de mujeres encontrara una actividad compartida que requiere coordinación, disciplina y colaboración.
Cada ensayo representa un trabajo colectivo en el que todas tienen un papel dentro de las rutinas, desde la sincronización de los movimientos hasta la preparación física necesaria para ejecutar las coreografías.
Una actividad que fortalece la convivencia
Además del ejercicio físico, las participantes aseguran que el proyecto ha fortalecido la relación entre ellas.
Durante los ensayos han construido un espacio donde el apoyo mutuo forma parte de la dinámica cotidiana, algo que consideran uno de los principales beneficios de integrar la porra.
Una de las participantes explicó cómo ha cambiado la convivencia desde que comenzaron los entrenamientos.
“La verdad es que la porra nos ayuda a ser unidas, el compañerismo, empatía y tener apoyos emocionales, o sea, apoyarnos unas con otras”.
Las actividades deportivas y recreativas forman parte de las acciones que los centros penitenciarios desarrollan para fortalecer habilidades relacionadas con la convivencia, la disciplina y el trabajo en equipo durante los procesos de reinserción social.

Lo que comenzó como una idea inspirada por el Mundial 2026 terminó convirtiéndose en un proyecto impulsado por las propias participantes, quienes encontraron en la primera porra oficial del centro un espacio para compartir una afición y construir nuevas formas de convivencia.