León, Gto.– En el Día Mundial del Medio Ambiente, la ciudad enfrenta una pregunta incómoda: ¿qué pasa con los residuos que se quedan en las calles, banquetas y arroyos? La respuesta es tangible y visible: muchos de estos terminan flotando en la Presa El Palote, un cuerpo de agua ubicado dentro del Parque Metropolitano, considerado uno de los principales pulmones urbanos de León.
Cada 5 de junio se conmemora este día impulsado por la Asamblea General de la ONU desde 1972, con la intención de generar conciencia sobre la conservación de los ecosistemas. En 2025, el foco está en la lucha contra la contaminación por plásticos, una amenaza que afecta el entorno natural, la salud pública y los cuerpos de agua del país.
En León, la situación se vuelve evidente tras las lluvias. Colonias como 10 de Mayo, Villas de San Juan o Parque la Noria presentan acumulación visible de desechos como muebles, bolsas, llantas y botellas. Todo lo que no se recoge, es arrastrado hacia los arroyos y termina su recorrido en lugares como El Palote.
Del 2 al 4 de junio, brigadas del Parque Metropolitano realizaron trabajos de limpieza en la superficie de la presa, recolectando residuos plásticos y flotantes. Aunque estas acciones buscan mitigar el impacto visual y ambiental, no resuelven el origen del problema: los hábitos de consumo y disposición de basura que prevalecen en la ciudad.
Cada objeto arrojado al suelo o abandonado en un arroyo se convierte en un contaminante. Más allá de campañas o fechas conmemorativas, la situación exige una reflexión personal y colectiva. La basura no desaparece: viaja, se acumula y contamina los mismos espacios que la ciudad busca preservar. La Presa El Palote es solo un ejemplo visible del recorrido que siguen los desechos de uso cotidiano.