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abril 3, 2026

“Lejos estamos mejor”: Edén Muñoz convierte el Palenque de León en una cantina sin horario

No hubo instrucciones. El público sabía cuándo cantar y cuándo levantar el vaso.

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León, Gto.- Para Edén Muñoz no existe día correcto ni hora marcada para ir a la cantina. Basta una canción, un trago servido y alguien dispuesto a cantar. Así quedó claro en su regreso al Palenque de la Feria de León, un lunes que dejó claro que el calendario no pesa cuando la música toma el control.

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Conforme avanzó la tarde, el movimiento en el recinto comenzó a notarse con mayor intensidad. El flujo de personas aumentó en los accesos y las filas avanzaron con calma hasta que, cerca de las 7:30 de la noche, la llegada de asistentes se volvió constante.

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No era un lunes cualquiera, Edén Muñoz regresaba para despedir el tour Como en los viejos tiempos 2.0 y León respondió como lo ha hecho en cada visita reciente.

Antes de las once, el Palenque ya estaba ocupado en su totalidad. Vasos listos para brindar, gargantas listas y pantallas que repetían su nombre marcaron el previo. Más de siete mil personas aguardaban sin prisa, con la certeza de que la bohemia no se mide en minutos.

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La cantina abre sin aviso

A las 11:41 de la noche, las pantallas mostraron una escena conocida por sus seguidores: una puerta, una barra, una cantina. Edén Muñoz apareció en el redondel, vestido totalmente de negro, la música arrancó con “Esta vida” y siguió con “Peca de bonita”, el acordeón marcó el camino y desde las gradas comenzaron los coros completos.

No hubo instrucciones. El público sabía cuándo cantar y cuándo levantar el vaso. “Gente batallosa” activó los primeros movimientos en pasillos y gradas. Los teléfonos se levantaron al mismo tiempo que las voces. La cantina ya estaba abierta.

Canciones que se piden solas

El recorrido avanzó con “Te juro que te amo”, retomando la versión que Edén llevó a su propio terreno, y después llegaron “Mañana voy a verte” y “Ni que estuvieras tan buena”. Cada tema se acomodó en el ánimo del lugar como si ya estuviera pactado desde antes.

Edén tomó el micrófono para agradecer y recordó que León se ha vuelto parte constante de su inicio de año. Habló del gusto de volver y de compartir mesa musical con un público que responde sin pedir permiso.

Brindis, cambios y ruleta

La noche giró hacia el baile con “Tu cariñito”, “Eva María” y “Provócame”. Los brindis se repitieron desde la pista hasta las gradas. Edén acompañó cada gesto levantando su vaso.

El show cambió de forma sin romper el ritmo, del acordeón pasó a la guitarra y luego al piano. Cada instrumento marcó una nueva etapa de la cantina. La ruleta apareció y el azar decidió rendir tributo a voces que forman parte del mismo territorio musical: canciones ligadas a Valentín Elizalde, Marco Antonio Solís y Joan Sebastian encontraron eco inmediato.

La cantina también es familiar

Con “La Nena”, niñas y niños subieron al escenario para bailar. El gesto fue respondido con aplausos y grabaciones desde todos los ángulos. La escena se integró al flujo natural del concierto.

Más adelante, “Siempre te voy a querer” llevó al público a cantar sin reservas. Las voces se mantuvieron firmes pese al paso del tiempo. El punto esperado llegó con “Lejos estamos mejor”. La canción, convertida en referencia digital y de escenario, fue cantada de principio a fin por todo el Palenque.

El repertorio siguió mezclando historias recientes y canciones que acompañan a Edén Muñoz desde hace años. El orden respondió al ánimo del lugar y a las peticiones que subían desde las gradas.

León volvió a colocarse en ese mapa que Edén Muñoz visita sin preguntar por el día. La cantina quedó abierta mientras hubo música, un trago servido y alguien dispuesto a cantar.

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