Al límite
León, Gto.- Para Irán Castillo, El Sótano no se queda solamente en una historia de terror. La puesta en escena basada en un relato de Koji Suzuki, autor de El Aro, construye una atmósfera envolvente donde el suspenso psicológico domina cada escena. También funciona como una experiencia inmersiva en la que el público acompaña a Ana Müller mientras su vida comienza a desmoronarse.
Ana acaba de separarse de su esposo y tiene una hija pequeña. Sin dinero y sin recibir apoyo económico de su ex pareja, necesita encontrar la manera de trabajar y salir adelante, así que termina rentando un departamento bastante deteriorado porque es lo único que puede pagar.

El problema es que el lugar guarda un secreto: debajo del departamento existe un sótano cuya historia Ana desconoce.
A partir de ahí, la obra comienza a moverse entre el suspenso, el terror y momentos de comedia. La intención no es solamente provocar miedo, sino mantener al público dentro de una historia que puede llevarlo de un extremo emocional a otro.
“Lo que más me gusta son los cambios que tiene este personaje”, señaló Irán en entrevista con Mi Estilo Bajío.
Y precisamente ahí está uno de los mayores retos para la actriz. Ana no es un personaje que pueda sostenerse desde una sola emoción. La historia la obliga a atravesar distintos estados y cambios bruscos mientras prácticamente carga con el desarrollo de la obra.
Siempre en escena
El papel también exige una presencia física constante. Ana aparece durante prácticamente toda la función, con apenas un momento breve fuera del escenario, por lo que el trabajo actoral no da demasiado espacio para desconectarse.
La actriz describe el personaje como una verdadera oportunidad para explorar distintas herramientas interpretativas. Cada actriz puede encontrar una forma diferente de construir a Ana, y en su caso también ha trabajado aspectos internos para darle su propia lectura.

Más que un personaje sencillo de interpretar, se convirtió en un ejercicio de resistencia y precisión, tanto física como emocional.
“Es todo un trabajo actoral físico y mental, bastante intenso”, explica.
La intensidad también tiene que ver con la manera en que el montaje busca involucrar al público. La historia puede llevarlo del miedo a la risa y nuevamente al suspenso sin perder el hilo de lo que ocurre en el escenario.
Terror con comedia
Aunque el punto de partida es una historia de horror, Irán asegura que El Sótano ha encontrado respuesta incluso entre personas que normalmente no buscan ese género en el teatro.
El montaje tiene momentos de tensión y sobresalto, pero también incorpora humor, lo que permite que la experiencia no permanezca todo el tiempo en el mismo tono. La actriz cuenta que incluso espectadores que no suelen consumir historias de terror le han dicho que disfrutaron la obra.
“Mucha gente que no es su género ha ido a ver la obra y se la pasan bien. Y me dicen, oye, me la pasé bien, me gustó la obra.”
Para ella, parte del atractivo está precisamente en dejarse llevar por el desarrollo de la historia. El público puede llegar pensando que sabe hacia dónde va la trama, pero el montaje busca llevarlo por otro camino.
Con Rafael Perrín
La obra también representa un reencuentro para Castillo y Rafa, con quien ya había compartido escenario en Los 39 Escalones.
La actriz habla con especial cariño de volver a trabajar con él y destaca su experiencia tanto en el teatro como dentro del género de terror. En el montaje también participan Felipe Tovar y el proyecto llegó a ella a través de Omar Suárez, quien la buscó para formar parte de la puesta.
La relación profesional previa con Rafa hizo que regresar a trabajar juntos fuera especialmente atractivo para Castillo, quien reconoce en él a una figura con amplio conocimiento del teatro y del terror.
“Lo admiro muchísimo. Y trabajar con él, pues es una delicia.”

El sótano llega a León
La experiencia podrá vivirse en el Teatro Manuel Doblado de León el 1 de octubre a las 8:00 de la noche, con una función de El Sótano. Los boletos están disponibles a través de Arema.mx.
Para la actriz la intención es: que el público salga después de haber pasado un buen rato, pero también con la sensación de haber visto una historia de terror trabajada desde el teatro y con una propuesta distinta a lo habitual.