El sonido del violín comenzó a abrirse paso entre los visitantes de Xcaret. Después llegaron la jarana, la quinta huapanguera y las voces que traían consigo historias de una comunidad de la Sierra Gorda de Guanajuato. No era una presentación cualquiera: eran Las Palomitas Serranas, cuatro artistas que viajaron desde Xichú para compartir una parte de su tierra en el Caribe mexicano.
Tulia, Patricia, Julieta y Gregory participaron en el XX Festival de Tradiciones de Vida y Muerte de Xcaret, donde llevaron el huapango arribeño a dos espacios del parque: el Kiosco y la Explanada. Ahí, entre recorridos de turistas y actividades dedicadas a las tradiciones mexicanas, la agrupación puso sobre la mesa una expresión musical que tiene sus raíces en el noreste de Guanajuato.
Y es que para entender lo que ocurrió en estas presentaciones hay que viajar hasta Palomas, la comunidad de Xichú de donde son originarias. Desde ahí, Las Palomitas Serranas han construido una trayectoria alrededor de una tradición que no solamente se escucha: también cuenta historias, acompaña celebraciones y mantiene viva la memoria de sus comunidades.

De Palomas a Xcaret: cuatro voces que representan a Xichú
Las Palomitas Serranas tienen un lugar particular en la música regional: son reconocidas como la primera agrupación femenil de huapango arribeño. Su propuesta reúne instrumentos que son parte de la identidad musical de la Sierra Gorda: el violín, la jarana y la quinta huapanguera.
Con estos elementos interpretan sones y versos que forman parte de una tradición transmitida de generación en generación. Su participación en Xcaret permitió que personas de distintos lugares de México y otros países se acercaran a una música que tiene su escenario habitual en las comunidades y celebraciones de Guanajuato.

La presentación también fue una oportunidad para compartir algo más que un repertorio. En cada encuentro, las integrantes llevaron el orgullo de pertenecer a Xichú y de representar a Palomas, una comunidad donde el huapango arribeño forma parte de la vida cultural.
El huapango arribeño encontró público en el Caribe mexicano
El Kiosco y la Explanada fueron los puntos donde las cuatro integrantes compartieron su música durante el festival. Los visitantes pudieron encontrarse con los sonidos de los instrumentos, escuchar los versos y conocer una expresión cultural que quizá no formaba parte de sus referencias musicales.
Para quienes recorrían Xcaret, la experiencia significó descubrir otra manera de acercarse a Guanajuato. Más allá de las imágenes tradicionales del estado, como sus callejones, edificios históricos y plazas, esta vez el encuentro llegó a través de la música de la Sierra Gorda.

El huapango arribeño tiene una dinámica propia: combina interpretación instrumental, canto y poesía en una expresión que conecta con la historia y las costumbres de la región. Por eso, escuchar a Las Palomitas Serranas también representa acercarse a una forma de convivencia que ha acompañado a distintas generaciones de guanajuatenses.
Una tradición de Guanajuato que cruza fronteras
La presencia de Las Palomitas Serranas formó parte de la programación del XX Festival de Tradiciones de Vida y Muerte de Xcaret, un encuentro que reúne expresiones culturales de distintas regiones de México alrededor de las celebraciones dedicadas a la memoria de quienes ya fallecieron.
En esta edición, la música de Xichú encontró un espacio para llegar a nuevos públicos. Las cuatro integrantes compartieron los sonidos de su región y mostraron cómo una tradición nacida y transmitida en las comunidades de Guanajuato también puede encontrar público en escenarios turísticos del Caribe.
