En Guanajuato, el Día de Muertos también llegó a los espacios de trabajo, donde escritorios, pasillos y auditorios dejaron por un momento sus actividades habituales para convertirse en escenarios dedicados a recordar a quienes ya no están.
La Secretaría de Seguridad y Paz organizó un concurso interno de altares en el que participaron nueve direcciones adscritas a la dependencia. Cada equipo presentó una propuesta con elementos de la tradición mexicana, referencias históricas y representaciones relacionadas con la memoria y el servicio público.
La actividad no se limitó a colocar fotografías, veladoras, flores y alimentos. Algunos espacios incorporaron elementos visuales y recorridos para que los asistentes pudieran conocer las historias detrás de cada instalación.
El Ceprereso sorprendió con una calavera que parecía salir del suelo
Uno de los puntos que formaron parte del recorrido fue el Centro de Prevención y Reinserción Social (Ceprereso) de Guanajuato Capital, donde la propuesta llevó a los visitantes por los pasillos del centro.
La instalación incluyó una pintura hecha a mano directamente sobre el piso y una calavera gigante que daba la impresión de emerger de la superficie. Estos elementos formaron parte de una experiencia inmersiva que pudieron recorrer tanto los jueces como los asistentes al concurso.

La intervención convirtió el trayecto por el recinto en parte de la propia exposición, sumando recursos visuales a los elementos tradicionales de las ofrendas.
Nueve altares con historias y nombres propios
Las nueve propuestas participantes abordaron distintas formas de representar la memoria, las raíces y el significado del Día de Muertos. Los nombres de los altares fueron:
- Semillas de esperanza, frutos de vida eterna.
- De la tierra al cielo: 100 de José Alfredo Jiménez.
- Ecos de una misión cumplida.
- Altar de la gente: el legado de servir.
- Bajo la tierra y el tiempo: memoria de Guanajuato.
- Entre el Mictlán y la eternidad.
- Caminos de la luz entre muros de sombra.
- Las raíces de la prevención, un legado que trasciende.
- Recuérdame para siempre.

Cada instalación tuvo una temática propia y formó parte del concurso, en el que también se tomaron en cuenta elementos característicos de las ofrendas tradicionales.
Entre las representaciones se incluyeron altares de siete niveles, una estructura que dentro de algunas interpretaciones de la tradición simboliza los pasos que debe recorrer el alma para llegar al descanso.
¿Quién se llevó el Catrín de Plata?El concurso tuvo un reconocimiento especial para la propuesta ganadora: el Catrín de Plata. Además, se entregaron reconocimientos al personal que participó en la elaboración de los altares.
Las propuestas también retomaron referencias de la cultura popular y de la historia de Guanajuato, como ocurrió con el altar dedicado a José Alfredo Jiménez y las instalaciones que hicieron referencia a la prevención, el servicio y la memoria de la ciudad.

