San Miguel de Allende, Gto.- En un rincón de Guanajuato, donde la tierra susurra historias de uvas y tradiciones, emerge Viñedo San Miguel, un lugar que late con una sola palabra: “Corazón”. A lo largo de 52 hectáreas, este espacio entrelaza viñedo, vinícola, bodega, restaurante, boutique, salones para eventos y un mirador que invita a perderse en paisajes que guardan momentos únicos. Aquí, cada detalle, desde un tapete tejido a mano hasta lámparas de macramé, cuenta una historia de dedicación artesanal.
La magia comienza en la ubicación, en la carretera San Miguel de Allende–Comonfort, donde noches frescas y días cálidos dan vida a 11 variedades de vino, cultivadas con 8 uvas tintas y 3 blancas. Aunque Guanajuato no se encuentra en la franja mediterránea del vino, la altitud y el clima del Bajío crean un escenario ideal para que las uvas desplieguen su carácter. “Yo no lo veo como un tema de competencia, al final todos somos parte del mismo gremio. Al final si una región sale avante, no es por un solo viñedo, es la región”, comparte Abraham González, agrónomo del viñedo, quien ve en la colaboración la clave para elevar a Guanajuato como referente vitivinícola. Y agrega: “Si el viñedo vecino hace bien las cosas, nos marca la pauta para hacerlo mejor nosotros”.
La herencia de Viñedo San Miguel tiene raíces profundas

Hace más de 400 años, Villa Petriolo, una de las casas vitivinícolas más antiguas de Europa, buscó en el Nuevo Mundo un lugar para extender su legado. Encontraron en el Bajío la altitud, el clima y la tierra perfectos para sembrar su visión. Así nació este proyecto, bajo el sello de la Familia Cuadra, que honra el conocimiento ancestral mientras perfecciona cada etapa del proceso, desde el cultivo hasta el almacenamiento. “Desde hace más de 10 años, la empresa está formada por pilares de valor humano que van en compañía de la mano de obra calificada”, explica Jorge Solís, director general de la vinícola.
El resultado es una familia de vinos que ha conquistado paladares y certámenes internacionales. En la Catavinum World Wine & Spirits Competition 2025, celebrada en Vitoria-Gasteiz, España, Viñedo San Miguel se alzó como la vinícola mexicana más premiada, con 12 medallas: 8 de oro para Blancs 2023, Blend 2019, Blend Reserva 2019, Malbec Reserva 2019, Merlot 2021, Piedra de Oro 2022, Sauvignon Blanc 2024 y Syrah 2023, y 4 de plata para Rosé 2023, Malbec 2019, Latiendo 2023 y Cabernet Sauvignon 2021. En Mundus Vini 2025, en Alemania, fue la única bodega mexicana galardonada, con 2 medallas de oro para Piedra de Oro 2022 y Syrah 2023, y 2 de plata para Blancs 2023 y Latiendo 2023, tras competir con 12,000 vinos de todo el mundo.
Cada sorbo cuenta una historia, como la del Malbec, que danza en el paladar con notas de frutos rojos, matices amaderados, aromas de vainilla, canela y ciruela, y un toque herbáceo fresco. Su proceso, con maceración en frío y fermentación maloláctica en barricas de roble americano y francés durante 12 meses, lo convierte en el compañero ideal para carnes rojas, quesos, pastas y pizzas.
La experiencia en Viñedo San Miguel trasciende el vino. En Trasiego, el restaurante, el chef David Quevedo transforma ingredientes de temporada en obras de arte culinarias. Para la Pascua, su menú incluye un Taco Ceremonial relleno de jaiba, ostiones en salsa de trufa o con jamón serrano, pesca del día zarandeada, ceviche en chiles secos con aceitunas y una paella en tinta de calamar que reinterpreta el Mediterráneo. “Con la frescura y abundancia de los productos de temporada, honramos las tradiciones gastronómicas”, comparte Quevedo. La terraza, con vistas que abrazan el horizonte, y la cocina abierta, donde los platillos cobran vida ante los ojos, crean un ambiente que invita a quedarse.

Para los que buscan un momento más relajado, Lorena y Eva, anfitrionas de la Isla Gourmet “Viva la Vid”, abren las puertas a un universo de tapas, tablas de quesos, charcutería, pizzas, pizzetas, baguettes y bocadillos que se funden con una copa de vino. “Es un espacio único donde podrás disfrutar de una experiencia gastronómica que no te puedes perder”, invita Eva García.
Viñedo San Miguel ofrece tres experiencias que son un viaje en sí mismas: San Bartolo, Petriolo y San Miguel. Cada una es una invitación a degustar, contemplar y sentir. Aquí, brindar con un vino no es solo un gesto, es beber el elixir del corazón de México, donde la tierra, la tradición y la pasión se encuentran en cada gota.
