León, Gto.- Son casi las 11 de la noche y la cortina de Liru Sisa está a punto de bajar. La jornada termina, los trabajadores sacan bolsas y las llevan hacia el contenedor. Afuera, sin embargo, la historia apenas comienza.
Varias personas ya están ahí.
No esperan para entrar a comprar ni para pedir algún producto. Esperan a que las bolsas lleguen al contenedor para revisar qué quedó de la jornada.

Eso fue lo que captó un video publicado en redes sociales la noche del miércoles 26 de agosto, afuera de la sucursal ubicada sobre Delta, esquina con Lambda, en León. En las imágenes se observa a más de ocho personas acercándose cuando los trabajadores depositan las bolsas.
Algunas revisan los paquetes y separan productos que consideran que todavía pueden aprovecharse.
La escena llamó la atención precisamente porque parece formar parte de una rutina. No da la impresión de que las personas hayan llegado por casualidad: varias ya saben que, al terminar el turno, pueden encontrar alimentos que no fueron vendidos.
Encuentran una oportunidad
Las imágenes provocaron comentarios de todo tipo. Algunos usuarios cuestionaron por qué los productos no son entregados directamente a quienes están esperando afuera. Otros plantearon que, si los alimentos todavía pueden consumirse, sería preferible aprovecharlos antes que enviarlos a la basura.
También apareció la otra cara de la discusión: la idea de que un establecimiento dedicado a la venta de alimentos no puede simplemente entregar cualquier producto que haya quedado al final del día.
Y es que la fecha de caducidad o el hecho de que un alimento no se haya vendido no son los únicos elementos que importan.
Algo que para una persona puede parecer tan sencillo como “si no se vendió, que lo regalen”, en la operación de un negocio de alimentos tiene más variables.
El desperdicio también tiene otra historia
México cuenta con disposiciones relacionadas con el desperdicio y el aprovechamiento de alimentos. La intención es reducir la cantidad de comida que termina como residuo cuando todavía puede tener algún uso, aunque esto no significa que cualquier producto pueda recuperarse o distribuirse sin considerar las condiciones sanitarias.
La discusión que abrió el video tampoco se limita a una sucursal o a una marca.
En restaurantes, panaderías, supermercados y otros establecimientos es común que al final del día queden productos que ya no pueden comercializarse. El punto está en qué ocurre después: si existe algún mecanismo para aprovecharlos, donarlos o redistribuirlos, o si terminan en un contenedor.
En el caso que circuló en redes, lo que quedó registrado fue precisamente ese momento.
Afuera de Liru Sisa ya saben qué hora es
Hay un detalle que hizo que el video llamara todavía más la atención. Las personas que aparecen no parecen estar esperando a que alguien les regale comida. Esperan a que los productos sean depositados y después revisan las bolsas por su cuenta.
La escena cambia dependiendo de quién la mire.

Para el establecimiento, se trata de mercancía que ya no puede venderse bajo sus condiciones habituales. Para quienes se encuentran afuera, algunos de esos productos pueden representar comida que todavía consideran aprovechable.
En redes sociales, la conversación pasó rápidamente de “¿qué hacen ahí?” a preguntas más amplias: qué pasa con los alimentos que sobran, qué alternativas tienen los negocios para evitar desperdiciarlos, cuándo un producto deja de ser comercializable y cuándo todavía puede ser consumido de manera segura.
Por ahora, el video deja una escena nocturna de León que quizá ya ocurría desde antes de que alguien sacara el celular para grabarla: trabajadores cerrando una sucursal, bolsas llegando a un contenedor y varias personas esperando afuera para ver qué quedó de la jornada.