León, Gto.- Hay conciertos imperdibles en León y Marco Antonio Solís es uno de esos en la ciudad. No importa el día, la fecha, ni el precio del boleto: es sold out asegurado.
Para muchos pueden ser las mismas canciones de siempre, pero nunca significan lo mismo, cada vez cuentan una historia distinta. Hay temas para llorar, para bailar, para recordar a quien ya no está, para dedicarle a alguien o para volver a sentir una herida que parecía cerrada, y eso volvió a pasar en León.
La gira “Gratitud” reunió a 12 mil personas en la Velaria de la Feria en una noche donde hubo lágrimas, nostalgia, risas, historias de divorcios por culpa del Buki, un fan que vendió su carro para conocerlo y hasta un homenaje a las mamás a unas horas del 10 de mayo.
El viernes de “Su Majestad”
A través de sus redes sociales anunció que ya estaba en tierras leonesas y agradeció a su público por llenar nuevamente la Velaria. Su mensaje emocionó todavía más a quienes ya tenían boleto y dejó lamentándose a quienes no alcanzaron entrada.
Desde medio día, Marco Antonio Solís ya estaba en León. Como lo hace cada año, llegó a su hotel favorito de la ciudad, comió, descansó y se preparó para otra noche especial, esas que solo el sabe ofrecer, en una plaza donde no importa el precio del boleto: verlo siempre termina en sold out.
No era un viernes cualquiera.
A las 8:19 de la noche, escoltado por patrullas y motocicletas de Policía Municipal, el cantante michoacano llegó a la Velaria mientras afuera la zona ya estaba colapsada por el tráfico, estacionamientos llenos y cientos de personas caminando rápido para intentar llegar antes de que iniciara el concierto.
Guillermo, el divorcio y una vida escuchando al Buki
Pero antes de que iniciara el concierto, las historias ya estaban listas para cantar.
Entre todas las zonas había una que llamaba especialmente la atención: el área para personas con discapacidad, ahí estaba Guillermo Martínez, leonés, quien llegó en silla de ruedas acompañado de su hija para cumplir un sueño pendiente: ver por primera vez a Marco Antonio Solís.
“Es la primera vez que voy a ver al Buki… era mi ilusión”, contó emocionado.
Guillermo llevaba años escuchando su música, pero nunca había podido asistir a uno de sus conciertos. Para esta ocasión pagó cerca de 5 mil pesos por boleto y aseguró que hubiera pagado más con tal de verlo más cerca.
Pero lo que terminó robándose la atención fue la historia que compartió mientras esperaba el inicio del show.
“Mi mujer me dejó por el Buki. Yo siempre en mi casa me echaba una cerveza y puro Buki, Buki, Buki… no le gustaba”, relató entre risas.
“Y estuvo bien fíjese… se lo agradezco al Buki y todo”, la canción que más esperaba escuchar era “Tu cárcel”.

Así son los conciertos de Marco Antonio Solís, la gente no solamente va a cantar. Va a reencontrarse con partes de su vida.
El fan que vendió su carro por conocerlo
En las primeras filas se encontraba un joven con una cartulina fosforescente donde aseguraba haber vendido su carro para poder asistir al concierto y conocer a Marco Antonio Solís.
El mensaje llamó tanto la atención del cantante que terminó subiéndolo al escenario para tomarse una fotografía con él.
La escena provocó gritos, aplausos y cientos de celulares grabando el momento.
Entre el público también se encontraba Chuy Lizárraga, líder de La Arrolladora Banda El Limón, además de la secretaria de Turismo de Guanajuato, Lupita Robles.
Mar Solís abrió una noche llena de nostalgia
Antes de que apareciera el Buki, su hija Mar Solís fue la encargada de abrir el concierto.
Con la Velaria llena y el ambiente completamente encendido, agradeció al público leonés por recibirla nuevamente y recordó que era la segunda vez que se presentaba en la ciudad.
También dedicó un mensaje especial a las mamás, especialmente a la suya.
Mientras tanto, la “precopa” seguía en todas las zonas del recinto.
“La presencia hoy es más importante que nunca”
A las 9:49 de la noche las luces finalmente se apagaron, las pantallas comenzaron a mostrar mariposas monarca y referencias a Michoacán, dejando claro el orgullo del cantante por sus raíces.
Vestido de azul brillante, Marco Antonio Solís apareció arrancando con “No puedo olvidarla”, tema que conectó inmediatamente con las 12 mil personas presentes, después siguió “Discúlpame”.
Y entonces llegó la bienvenida a su fiel público guanajuatense:
“Gracias por su presencia. Saben la importancia de la presencia hoy en día… ¡Ay, Dios mío! Porque estamos siempre pues con mucha tecnología; sí nos alcanzó la tecnología, ya hasta nos está rebasando”, expresó.
El cantante habló sobre lo importante que se ha vuelto coincidir físicamente en tiempos donde todo parece pasar detrás de una pantalla.
“Por eso la presencia es tan importante: la energía de todos los que están presentes es lo que nos une y lo que nos hará esta noche inolvidable. Gracias, gracias por el esfuerzo, gracias por el apoyo, por su cariño”.
Después explicó exactamente lo que representan sus conciertos.
“Esta noche, como todas las noches de este servidor, son de fiesta, ¡sí señor! Y en una fiesta se canta, se baila, se llora, se conversa… se baila también y se expresa lo que hay en el corazón”.
Y remató: “Esta noche vamos a abrir las puertas del alma de par en par y hablar de todo eso que es lo más hermoso del ser humano: sus emociones, sus sentimientos. León, Guanajuato, gracias por recibirme una vez más aquí en este hermoso estado”.
El Buki bailó, cantó y abrió heridas otra vez
La noche siguió con “Quién iba a pensar”, donde además sacó sus mejores pasos de baile, provocando gritos de las asistentes.
Después saludó tanto a sus contemporáneos como a los jóvenes y agradeció que todavía exista gusto por el romanticismo.
“Cuando te acuerdes de mí” terminó de afinar gargantas y emociones.
Más adelante, Marco Antonio Solís se sinceró y habló sobre el paso del tiempo, las relaciones y los reencuentros.
“De las cosas más hermosas que me han sucedido en los últimos años es haberme reencontrado… los años enseñan muchas cosas. Saber reconquistarnos una vez más, saber perdonar y comprender lo que somos ahora”.
También habló sobre las relaciones que terminan sin saber si el otro sigue pensando igual.
“Yo me imagino cuántos hemos terminado relaciones y de pronto no sabemos si nos extrañan como nosotros les extrañamos”.
Y agradeció al público que sigue manteniendo viva la música de Los Bukis después de tantos años, para darle paso a “Si no te hubieras ido” volvió a doler
Después llegaron canciones que parecían abrir heridas otra vez, “Ahora te vas”, “A dónde vamos a parar” y “Si no te hubieras ido” fueron coreadas prácticamente completas por toda la Velaria.
Había parejas abrazadas, personas llorando y otras simplemente viendo fijamente el escenario mientras cantaban.
El Bar El Milagrito y WhatsApp
Uno de los momentos más relajados de la noche llegó con “Bar El Milagrito”, entre bromas relató la historia de alguien que recibe mensajes románticos durante la madrugada y termina sin saber si realmente son para él… o para “el otro”, las risas no faltaron, después siguió con “A dónde vayas”.
El homenaje a las mamás
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando dedicó “Te amo mamá” tanto a las madres que siguen presentes como a las que ya no están.
Muchas hijas llevaron a sus mamás al concierto como regalo adelantado del Día de las Madres y el recinto terminó convertido en abrazos, lágrimas y celulares grabando el momento.

La sorpresa con Karol G
La gran sorpresa de la noche fue cuando interpretó por primera vez en León “Coleccionando Heridas”, tema que lanzó junto a Karol G, el público respondió inmediatamente.
Después recordó que antes de Los Bukis se dedicaba a vender medicamentos, tal como se cuenta en su serie biográfica.
También compartió anécdotas sobre Rocío Dúrcal y recordó que escribió canciones para ella, entre ellas “Eres”.
La fiesta siguió hasta el final
“La venia bendita” y “Morenita” hicieron que por un momento todos olvidaran el desamor para ponerse a bailar, pero una de las canciones más esperadas de toda la noche fue “Invéntame” , ahí la Velaria volvió a convertirse en un coro gigante.
“Buen camino de regreso a casa”
Antes de despedirse, Marco Antonio Solís volvió a agradecer y pidió nunca dejar de creer en Dios.
“Dios es muy bueno, está Dios, créanme ustedes. Gracias por esta noche. Gracias por este regalo, por su presencia”.
Y entonces llegó una despedida que sonó más a abrazo que a adiós.
“Buen camino de regreso a casa. Ojalá la vida nos preste más ocasiones para volver a vibrarla”.
Finalmente cerró cantando y bailando “Más que tu amigo”, mientras miles seguían coreando aunque las luces ya comenzaban a encenderse.
