León, Gto.- En esta ciudad el futbol no es solo un deporte, es identidad, memoria y orgullo. Cada fin de semana, las calles se visten de verde y el rugido de la afición acompaña a la Fiera, un equipo que guarda historias de gloria y resistencia.
En esa historia hay un nombre que dejó huella imborrable: Ignacio Ambriz. Y hoy, cinco años después, la ciudad lo recibe de nuevo como a un viejo amigo que regresa a casa.
Desde temprano, las redes sociales se llenaron de mensajes de bienvenida y recuerdos de aquel campeonato de 2020 que Nacho le entregó a la afición. Fotografías, palabras de aliento y hasta lágrimas virtuales mostraron que el regreso del estratega no es una simple contratación, sino un reencuentro con la esencia de un equipo que busca recuperar su camino.

Durante la conferencia de prensa, el presidente del club, Jesús Martínez Murguía, habló del significado de esta nueva etapa: “Estoy convencido de que con tu visión, tu manera de vivir el futbol y tu cuerpo técnico vas a contagiar a todos los jugadores. Vamos a volver a ser ese equipo que la gente quiere y disfruta”.
Ambriz, por su parte, fue claro sobre el reto inmediato:“Dicen que segundas partes no son iguales; yo creo que nunca son iguales, o son muy buenas o muy malas. Vengo a dar lo mejor de mí y de mi cuerpo técnico. Hay 6 partidos y 18 puntos en juego, así que intentaremos que los jugadores comprendan lo que pretendemos desde el primer día”.
El técnico tendrá menos de una semana para preparar el duelo frente a Toluca, este sábado 4 de octubre, un partido que podría marcar el inicio de una nueva historia.
Lo acompañan Gerardo Esquivel, Juan Eduardo Ramírez Perales, Edgar Solano, Arturo López (preparación física), Miguel Montoña (análisis de video) y Jorge Carrasco (psicólogo).
Para Ambriz, el desafío principal no está solo en la táctica, sino en devolver la confianza a un plantel golpeado: “El equipo perdió confianza, pero no se trata de individualizar; hay que ver al grupo. Mientras vea compromiso y actitud, todo lo demás se irá trabajando”.
El regreso de Nacho a León no es solo futbol: es memoria y esperanza. Es recordar que, con él, la Fiera rugió fuerte y alcanzó la cima. Y es creer, otra vez, que esa historia puede repetirse.
