León, Gto.- Dos días, miles de fans, tours que llegaron desde distintos rincones de México y un mismo sentimiento: la pasión por el metal. León se llenó de energía con la cuarta edición del Candelabrum Metal Fest, donde seguidores de todas las edades compartieron riffs, saltos y momentos que quedarán grabados en su memoria.
El festival abrió con la atmósfera hipnótica de Hällas y la potencia de Repulsion, mientras que Pyogenesis sorprendió con su fusión sonora. El segundo día cerró con los pioneros del death metal, Obituary, dejando una sensación que pocos conciertos logran: la comunión entre banda y público.

La experiencia se expandió más allá de la música. La exposición “Hossana en las Penumbras” de Néstor Ávalos acercó al público al arte gráfico que ha acompañado a bandas icónicas internacionales, y las campañas de solidaridad como Brigada Canina y Héroes sin Mata demostraron que la hermandad metalera también se vive fuera del escenario.
Entre amigos, familias y desconocidos que se volvieron compañeros de festival, León se llenó de historias, risas y recuerdos. Candelabrum Metal Fest IV no fue solo un concierto; fue un viaje sonoro que unió a México en un mismo latido de metal.