León, Gto.– Sanz, octubre, las lunas y León siempre han tenido una conexión especial. Este mes parece hecho para reencontrarse, y Alejandro lo sabe.
Durante casi dos años, el cantante español visitó con frecuencia esta ciudad sin necesidad de presentarse en un escenario: lo hacía por amor, por familia, por su hija Manuela, quien vivió aquí y convirtió a León en una parada entrañable en la vida del artista.

Sus pasos quedaron en los pasillos de centros comerciales, en alguna cafetería discreta o en los alrededores de una escuela leonesa. Por eso, cada regreso de Sanz a esta tierra tiene algo de reencuentro, algo de hogar.
Una noche esperada entre sietemil sonrisas
El público —en su mayoría mujeres— llegó desde temprano, aunque muchos fueron llegando a mitad del concierto. Perfumes, risas, nervios y teléfonos listos para capturar cada momento.
A las 9:02 de la noche, un signo de interrogación naranja se encendió en la pantalla del escenario, y las más de siete mil personas se hicieron la misma pregunta: ¿Y ahora qué?, se preguntaban las 7 mil almas que se reunir.
El español respondió con su música. Con gorra, chaleco y actitud relajada, saludó con un “Dímelo León” y arrancó la velada con “Desde cuándo” y “Capitán Tapón”.
“Esta noche disfruten León, los quiero un chingo”
El ambiente estalló cuando Sanz, entre luces y pantallas, se dirigió al público con las palabras que marcarían la noche: “¡León buenas noches! Estoy muy contento de volver a regresar, se siente muy agusto el calorcito. Esta es su noche y les quiero hacer el mejor repertorio. He elegido canciones que yo sé que para ustedes son importantes y otras que sé que van a ser muy importantes. Ojalá sea así. Esta noche disfruten León, los quiero un chingo, gracias por venir”.

El recinto se llenó de energía con temas como “La música no se toca” y “Por bandera”, donde el cantante ondeó la bandera mexicana, mientras en las pantallas se trasmitian mensajes de paz, y el público coreaba con emoción.
Entre recuerdos y nuevas melodías
Con su guitarra, el español recorrió su historia musical y la de quienes lo han acompañado durante décadas. Y temas nuevos como “Bésame” desató la primera ovación, con el brillo especial de su baterista Gisela y la corista Karina, ambas dominicanas.
Después llegaron “Mi soledad y yo” y “Amiga mía”, momentos de pura nostalgia colectiva. Cada verso se sintió como un reencuentro.
La noche siguió con “Deja que te bese”, “Cuando nadie me ve” y “El alma al aire”, dejando al público latiendo el corazón al mil, hasta que Sanz se despidió temporalmente, dejando al público con ganas de más.
Regreso acústico y cierre
El artista regresó para ofrecer tres temas acústicos: “No es lo mismo”, “¿Y si fuera ella?” y “Lo ves”, momentos íntimos que abrazaron al público y fortalecieron la conexión.
Finalmente, a las 10:44 de la noche, el concierto cerró con “Corazón partío”, interpretado en una versión más bailable y acompañado de una lluvia de papeles de colores que cubrió el cielo leonés con el grito de «Hasta siempre», abandonó el escenario.

La ciudad volvió a latir con Sanz, y Sanz volvió a confirmar que, en León, su voz siempre tiene casa.
🎵 Así sonó la noche
Desde cuándo
Capitán Tapón
La música no se toca
Por bandera
Bésame
Mi soledad y yo
El vino de tu boca
Try to Save Your Song
Quisiera ser
Hoy no me siento bien
Regálame la silla donde te esperé
Amiga mía
Deja que te bese
Cuando nadie me ve
El alma al aire
Mi marciana
Aquello que me diste
Yo te traigo… 20 años
No es lo mismo
¿Y si fuera ella?
¿Lo ves?
Corazón partío
Fotos: Gustavo Becerra
