junio 2, 2026

Las mujeres ya no lloran, ahora ruedan: el espíritu femenino de la Motofiesta León

El sonido de los motores volvió a las calles de León, pero esta vez con una historia diferente. La Motofiesta 2025 trajo de regreso el predesfile, un momento esperado por la comunidad biker, pero también una oportunidad para ver cómo las mujeres han tomado su lugar en este mundo, no como acompañantes, sino como protagonistas de su propia historia.

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Beatriz Zúñiga, Guadalupe Vera y Monserrat Pérez son prueba de ello. Tres mujeres que, además de ser madres, esposas y hermanas, son motociclistas. Con 20, 16 y 3 años rodando, forman parte de Halcones de Acero, un club que se ha convertido en su segunda familia. “Nosotras empezamos en esto gracias a nuestras parejas, pero ahora tenemos nuestras propias motos, nuestra identidad en este mundo”, comparte Beatriz, recordando cómo aquel gusto ajeno se convirtió en su pasión.

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El regreso del predesfile fue un momento especial para ellas. “No es el desfile de antes, pero lo importante es que nos dejaron hacer esta caravana. Volver a rodar juntos, sentir la hermandad otra vez, es lo que realmente nos llena”, expresa Guadalupe. La emoción en su voz es la misma que se ve en sus ojos cuando recuerda los kilómetros recorridos. “Hemos ido a Ixtapa, Mazatlán, Zacatecas, Guayabitos, Querétaro y Aguascalientes. Cada viaje es una historia, cada ruta nos deja algo”, dice Monserrat, quien hace tres años decidió que ya no solo acompañaría, sino que tomaría el manillar.

Para ellas, ser biker es más que rodar. “Es ser hermanos, es apoyarnos en todos los aspectos, en la carretera y en la vida”, asegura Beatriz. Y lo demuestran con acciones. Cada viernes, el club se reúne no solo para planear rutas, sino también para ayudar a quienes más lo necesitan. “Vamos a orfanatos, regalamos comida, hacemos obras de caridad. Esto no es solo motos y velocidad, es comunidad, es familia”, cuenta Guadalupe.

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Las tres coinciden en que el motociclismo les ha dado algo más que una afición: les ha dado un propósito, un grupo de personas con quienes compartir la vida y el camino. “Las mujeres ya no lloran, ahora ruedan”, dicen entre risas, mientras encienden sus motores y se preparan para seguir sumando kilómetros a su historia.

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