León, Gto.- La Navidad volvió a sentirse en la Universidad La Salle Bajío. Por tercer año consecutivo, la comunidad se reunió en las escalinatas de la Torre de Rectoría para iniciar oficialmente la temporada decembrina con el ya tradicional encendido del Árbol Navideño, un encuentro que estudiantes, familias y colaboradores han convertido en parte esencial del cierre de año.
Desde antes de las 7:00 p. m., el campus Campestre comenzó a llenarse de gorritos rojos, azules y verdes. Familias completas llegaron para apartar un buen lugar; estudiantes se abrazaban, se reencontraban, grababan stories, mientras la música de villancicos marcaba la atmósfera navideña que se extendía por todo el espacio.
La noche avanzó entre canciones que muchos reconocieron desde los primeros acordes. En medio del programa apareció el Grinch, que bailó y cantó entre los asistentes y provocó risas y celulares levantados. Y entonces, al ritmo de “Navidad en la ciudad”, Santa Claus hizo su entrada, saludando, posando y recibiendo peticiones de foto desde todos los ángulos.
Antes del encendido, el rector Hno. Enrique Alejandro González Álvarez, ofreció un mensaje que se convirtió en una reflexión sobre el Adviento, la paz interior y el anhelo profundo que acompaña esta etapa del año:
“Deseo, a nombre de toda la comunidad, que en sus hogares haya paz, alegría y amor de familia; que el niño Jesús llegue a dar un toque de ternura a sus relaciones. Que la paz la pidamos primero dentro de nosotros.
El Adviento es tiempo de anhelo, ese deseo amoroso de lo que realmente puede colmar nuestro corazón. Todo anhelo humano resuena con el anhelo de Dios. Transformemos los deseos pasajeros en un anhelo más profundo que nos acerque a una vida plena. Señor Jesús, al encender este árbol, aviva en nosotros el anhelo de tu venida. Que podamos reconocer tu presencia en nuestra comunidad, en nuestras familias y en nuestras relaciones.
San Juan Bautista de La Salle… Viva Jesús en nuestros corazones.”
Con Felino a su lado, el rector encabezó la cuenta regresiva. Al llegar al cero, el Árbol iluminó el campus mientras bengalas encendían la noche. El brillo se reflejó en los rostros de niños, estudiantes y familias que aplaudieron, grabaron y se abrazaron bajo la luz.
Después del encendido, comenzó la última parte de la tradición: la fila para tomarse fotos con Santa. Con luces, risas y grupos formados, La Salle Bajío dio la bienvenida a una nueva Navidad que, una vez más, encendió algo más que un árbol: encendió la comunidad entera.