León, Gto.- A un costado de Catedral, mientras miles de personas avanzaban con flores, veladoras y estampas de la Virgen de la Luz, el olor a azúcar, canela y masa recién frita volvía a aparecer como cada mayo en el Centro de León.
Porque el día de la patrona de los leoneses no solamente se vive con fe. También se recuerda por los buñuelos.
Durante la celebración de la Virgen de la Luz, decenas de puestos se instalan alrededor de la Plaza Principal para vender uno de los antojitos más buscados de la fiesta religiosa. Familias enteras llegan después de misa para comprar buñuelos, tomar atole caliente y repetir una tradición que muchas personas conservan desde niños.
Este año, los precios rondaron entre los 35 y 40 pesos por pieza, aunque algunos comerciantes también ofrecían promociones de tres buñuelos por 100 pesos. El litro de atole costaba alrededor de 50 pesos y había sabores como guayaba, fresa y el clásico champurrado.
Una tradición que también se hereda
Detrás de varios de los puestos hay historias familiares que llevan décadas repitiéndose.
Muchos vendedores cuentan que heredaron los espacios de sus abuelos o de sus padres y que año con año aparecen en las fiestas patronales, ferias y celebraciones religiosas de León.

Algunos recuerdan que durante la pandemia tuvieron que resistir cuando las ventas desaparecieron y las celebraciones se suspendieron, pero este 2026 volvieron a tener largas filas de clientes afuera de Catedral.
Hoy, los buñuelos vuelven a ser de lo más buscado durante la fiesta de la Virgen.
El antojo después de visitar a la Virgen
Lupita llegó desde la colonia La Joya para escuchar misa en Catedral. Después de recorrer el templo, salió directo a comprar buñuelos para ella y para su mamá, quien este año ya no pudo acudir.
“Siempre venimos. Aunque sea por un buñuelo y un atole, pero venimos”, contó mientras esperaba su cambio.
A lo largo del día, familias completas caminaron por el Centro cargando bolsas transparentes con buñuelos gigantes cubiertos de azúcar. Algunos los compartían en las bancas de la Plaza Principal y otros preferían llevarlos a casa para quienes ya no pudieron asistir.

Porque en León, la fiesta de la Virgen de la Luz también guarda otra memoria: la de los sabores que acompañan las fechas importantes de la ciudad.
Y así, con campanas sonando, filas afuera de Catedral y puestos llenos de vapor y azúcar, los buñuelos volvieron a ocupar su lugar como una de las tradiciones más queridas de esta celebración leonesa.

