mayo 24, 2026

Caifanes manda mensaje a Alejandro Marcovich desde León y abre las puertas de la Velaria para que nadie se quedara afuera

«Afuera», dejó de ser sola una canción más, Saúl hizo que pasaran a toda la gente que disfrutaba del concierto desde afuera.

¡Comparte!

León, Gto.- “Vienes caminando y no sabes tu destino…” Y así llegaron, caminando con camisetas negras de su disco favorito de Caifanes, tenis cómodos y la emoción de volver a escuchar en vivo las canciones que los han acompañado por varios años.

PUBLICIDAD

Padres llevando a sus hijos pequeños, otros ya adolescentes, parejas abrazadas desde antes de que iniciara el concierto y amigos que crecieron escuchando a Caifanes en el coche, en fiestas o en los viejos discos piratas del tianguis.

PUBLICIDAD

La Velaria de la Feria de León volvió a convertirse en esa especie de ritual donde el rock deja de sentirse concierto y se vuelve refugio.

Sábado Cósmico

La cita con Caifanes en León ya está escrita, aunque nadie sabe lo que va pasar, esa es la emoción que los hace regresar cada año.

PUBLICIDAD

A las 9:21 de la noche las luces se apagaron y comenzó “Negro Cósmico”. Bastaron los primeros acordes para que más que todos se levantaran de sus asientos y comenzaran a cantar como si no hubiera pasado el tiempo.

Sobre el escenario aparecieron Saúl Hernández, Alfonso André, Diego Herrera, Rodrigo Baills y Marco Rentería, dejando claro desde el inicio que Caifanes sigue moviéndose entre la nostalgia y el presente.

Sigue siendo un honor, un sueño y un milagro estar frente de ti. Muchas gracias que estás aquí, raza”, dijo Saúl apenas comenzando la noche.

Una noche sin tanto discurso

Esta vez la noche no se centró en discursos políticos ni sociales. No hubo pausas largas ni mensajes sobre coyunturas. Toda la noche estuvo enfocada en la música, en el reencuentro con su público y en las canciones que siguen marcando generaciones.

Mientras avanzaban canciones, no habia descanso “Amanece”, “Miedo”, “Dioses Ocultos” y “El Animal”, hicieron lo suyo, que las gargantas se rasparan y las caballeras se soltaran.

Hubo un respiro, Saúl Hernández hizo una pausa para hablar de Alejandro Marcovich, ex integrante de Caifanes, quien permanece hospitalizado desde hace días.

“Queremos aprovechar, en nombre de todo el grupo, mandarle un abrazo muy cariñoso a Alejandro Marcovich, con mucho amor, mucha luz”, expresó Saúl Hernández.

La respuesta fue inmediata. El público comenzó a aplaudir y a gritar el nombre del guitarrista.

Le deseamos con todo amor, de todo corazón, pues que se recupere pronto. En nombre de Dios, le mandamos muchas oraciones y mucho amor”.

Por unos segundos la Velaria dejó de cantar y solamente escuchó.

Dos músicos en un escenario durante un concierto, uno tocando una guitarra eléctrica y el otro un teclado, con instrumentos adicionales y luces de fondo.

Caifanes fue llevando el concierto sin necesidad de grandes efectos. Lo suyo siempre ha sido el ambiente, la manera en que una canción conecta con recuerdos distintos para cada persona.

Había quienes se abrazaban durante “Viento”. Otros grababan fragmentos completos de “Nubes”. Algunos lloraban discretamente mientras sonaba “Aquí no es así”. Cuando llegó “Mátenme porque me muero”, la Velaria completa parecía cantar a una sola voz.

¡Afuera!

Mientras la banda seguía tocando, Saúl notó que afuera del recinto había personas intentando mirar el concierto desde las entradas laterales. Algunos no alcanzaron boleto y otros simplemente buscaban escuchar aunque fuera desde lejos.

Entonces detuvo todo.

“¿Dónde está la seguridad? ¿Me están escuchando?”, preguntó desde el escenario.

“¿Le pueden abrir la puerta a la gente por lo menos para que vea? Abran esa puerta. No vamos a continuar si no abren la puerta”.

El público explotó en aplausos. Minutos después las puertas se abrieron y cientos de personas comenzaron a entrar en medio de gritos, celulares levantados y carreras para alcanzar aunque fuera la mitad del concierto.

León volvió a cantar con Caifanes

Músico tocando una guitarra eléctrica en un concierto, con amplificadores Marshall y una batería al fondo.

“Cuéntame tu vida” también provocó uno de los momentos más coreados de la noche, mientras las pantallas mostraban imágenes urbanas y perros callejeros, una postal que terminó mezclándose perfectamente con esa identidad de barrio, ciudad y caos cotidiano que siempre ha acompañado a la banda.

Después llegó “La célula que explota” y miles levantaron los celulares iluminando el recinto. Y cuando apareció “La Negra Tomasa”, ya nadie estaba sentado. La gente brincaba, bailaba y cantaba mientras Saúl recorría el escenario celebrando esa conexión que Caifanes mantiene intacta con su público.

Porque anoche en León no solamente hubo un concierto. Hubo padres enseñándole a sus hijos las canciones con las que crecieron, hubo amigos reencontrándose después de años, hubo personas entrando gratis solamente para no perderse el momento. Y hubo una banda que, en medio de guitarras, nostalgia y miles de voces, todavía logra sentirse cercana a su gente.

¡Comparte!

Deja un comentario

Descubre más desde Mi Estilo Bajío

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo