mayo 23, 2026

Tigres del Norte en Irapuato 2026: A reventar, historias, migración y una noche que paralizó a la Feria de las Fresas

¿Qué pasa cuando miles cantan la misma historia al mismo tiempo?

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Irapuato, Gto.- Cantaron por más de tres horas y media, dejando claro que siguen siendo “Los jefes de jefes”, en una noche donde la música, la multitud y las historias se mezclaron en el último día de la Feria de las Fresas.

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Lo más esperados

No era un domingo cualquiera, era domingo de cierre y también el día de Los Tigres del Norte. Desde antes de llegar a la feria, el ambiente ya anticipaba lo que venía: autos sardinas, camionetas repletas, texanas que amenazaban con volar por las rachas de viento, una ligera lluvia y filas que parecían no terminar.

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Sombreros norteños, botas polvosas, camisas de cuadro. Grupos de amigos, familias completas buscando su lugar entre la multitud.

En la espera los vendedores ofrecían cerveza y cintas para la cabeza, mientras en las bocinas sonaba música norteña que calentaba el ánimo del público que no dejaba de llegar.

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¡Ya no cabían!

Por primera vez se vio lleno el espacio de terrazas VIP y el área de discapacidad no se dio abasto.

Decenas de sillas de ruedas se quedaron colapsadas afuera de la entrada del Foro de la Gente.

Atienden a los medios

Como siempre lo han hecho, Los Tigres, atienden a sus fans y los medios de comunicación, sea cual sea la situación ellos dan la cara y esta vez no fue la excepción en Irapuato.

Bien perfumados con botas y chamarras de piel en color blanco con detalles en negro ofrecieron conferencia de prensa.

En medio de una carrera que ha cruzado generaciones, el grupo ha dejado clara su identidad.

“Pues yo creo que Los Tigres siempre nos hemos caracterizado por cantarle al migrante, especialmente. Pero después de cantar corridos, tuvimos esa oportunidad de que nos conocieran con los corridos, y eso nos dio la oportunidad de cantarle al migrante, ya que vivimos en el país donde más migrantes hay, somos migrantes, sabemos lo que valemos, lo que sufrimos y lo seguiremos haciendo. Guanajuato es uno de los estados con más migrantes, estoy casi seguro que cada uno de los que está aquí tiene un familiar allá”, contestó Hernán.

Llega el rugido

A las 10:30 de la noche comenzó el espectáculo en punto, con un video de presentación acompañado de “Contrabando y traición”. Fue la señal, el arranque en vivo llegó con “El avión de la muerte” y “La banda del carro rojo”.

Dos músicos en el escenario, uno tocando un acordeón y otro una guitarra eléctrica, ambos vestidos con trajes a rayas blancas y negras.

“¡Muchísimas gracias! ¡Gracias por esta bienvenida maravillosa! ¡Muchas gracias! Esta noche vamos a divertirnos juntos y vamos a cantar todas las canciones que traemos preparadas para ustedes!”, dijo Jorge Hernández al tomar el micrófono y dar la bienvenida a los miles de asistentes.

Después vinieron “Quién”, “Pedro y Pablo” y “No pude enamorarme más”, coreadas por un público que ya no distinguía entre toda la explanada.

Cómo lo adelantaron sus canciones retrataban la realidad social, dando voz a historias de migración, trabajo y vida cotidiana con la que todos se identifican.

Ni entrar, ni salir

No llevaban ni tres canciones cuando ya no se podía entrar ni salir de la feria. El acceso se saturó y el movimiento se detuvo.

Gente que no logró ingresar se quedó sobre el bulevar para disfrutar del concierto desde afuera. Pero quienes querían retirarse tampoco podían. La misma multitud impedía el paso: algunos dejaban avanzar, otros no.

Aun así, el ambiente no se detuvo.

“La manzanita” comenzó a sonar y el espacio dejó de importar. “Jefe de jefes” levantó voces, mientras “La puerta negra” convirtió cualquier rincón en pista.

Donde sea, pero bailando

La gente se acomodó como pudo. Afuera de los baños, en la pista de los go karts, entre pasillos, cualquier sitio fue suficiente.

“Golpes en el corazón” se coreó en pareja, “La jaula de oro” se gritaba con fuerza, y “La reina del sur” avanzaba entre pasos que apenas encontraban espacio.

Historias que se cantan

En muchos rostros se veía algo más que entusiasmo. Había reconocimiento., todos se identificaban con el amor, el desamor, injusticias, orgullo por sus raíces. Historias que durante décadas han formado parte de la identidad mexicana.

Músico con camisa de rayas que sostiene un acordeón amarillo y azul en un escenario iluminado.

“¿Quién no le ha llorado a una mujer?”, se escuchó entre el público mientras la noche avanzaba.

El espectáculo se sostuvo con la música y en historias que hablan de lo que significa ser mexicano, dentro y fuera del país.

“La mesa del rincón” y “Golpes en el corazón”, no podían faltar y se cantaron de principio, y para el cierre, “América” marcó el final de una noche donde miles siguieron cada letra hasta el último acorde.

La Feria de las Fresas se convirtió en un punto donde miles coincidieron en la misma memoria.

Afuera, la ciudad seguía detenida.

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