San Miguel de Allende, Gto.- El reciente anuncio del Gobierno de México sobre nuevos incentivos para la industria cinematográfica no solo toca a productores y estudios; también alcanza a estudiantes de cine, técnicos, festivales y salas de exhibición. La medida plantea estímulos fiscales para filmaciones y reglas para aumentar la presencia del cine nacional en pantallas comerciales.
En entrevista para Mi Estilo Bajío, Sarah Hoch, directora ejecutiva del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF), explicó que el sector llevaba décadas esperando un esquema de este tipo.
“Desde los noventa todas las comisiones fílmicas buscaban estos incentivos para atraer producciones, no solamente apoyar al cine mexicano, sino volver más atractivo filmar en México”.
El GIFF, que acumula 29 años de actividad, ha participado en la formación de realizadores y en la llegada de rodajes a Guanajuato, por lo que el anuncio tiene implicaciones directas para la operación cotidiana del sector audiovisual.
Un modelo usado en otros países
El programa contempla una devolución aproximada del 30% del gasto realizado por producciones dentro del país. Este mecanismo es utilizado internacionalmente para captar proyectos audiovisuales.
Para Hoch, el efecto principal sería atraer filmaciones y fortalecer economías locales vinculadas al cine.
“Puede ser atractivo para traer rodajes al país y fortalecer el trabajo de cineastas de la región”.
Cada producción implica contratación de personal técnico, renta de equipo, uso de locaciones, servicios de transporte, hospedaje y alimentación, actividades que impactan directamente en ciudades sede de filmaciones.
Más espacio en salas
El anuncio también incluye una medida orientada a la exhibición: aumentar la presencia del cine mexicano en complejos comerciales mediante un porcentaje obligatorio de pantallas.
Actualmente, la permanencia de una película depende del desempeño en taquilla. La propuesta plantea que alrededor del 10% de las salas proyecte cine nacional.
“Eso va a darnos más proyección, más públicos y más entradas económicas para las películas mexicanas”.
El cambio responde a un marco legal más flexible que permite impulsar contenidos nacionales dentro del país.
Festivales y circuitos culturales
Además de las salas comerciales, el programa puede impactar la exhibición cultural. Los festivales funcionan como espacios de promoción, formación de audiencias y distribución.
El GIFF realiza funciones en municipios y centros culturales fuera de sus fechas principales. Estos circuitos dependen de apoyos públicos.
“Los festivales generan audiencia y promoción. Nosotros hacemos circuitos durante el año y esperamos que haya ampliación presupuestal”.
La ampliación permitiría sostener proyecciones en pequeñas salas y comunidades que no cuentan con complejos cinematográficos.
Formación y empleo audiovisual
La posibilidad de atraer producciones abre oportunidades laborales para técnicos, estudiantes y realizadores fuera de la capital del país. También fortalece la distribución independiente, ya que más pantallas y fondos permitirían que proyectos regionales lleguen al público.
Mientras se publican los lineamientos oficiales, la industria cinematográfica analiza el alcance real del programa y su impacto en producción, exhibición y desarrollo profesional dentro del cine mexicano.
