León, Gto.- Tres oros, dos platas y un bronce. Esa fue la cosecha con la que Iker Mauricio Cruz Álvarez regresó de su más reciente competencia, tiene apenas 10 años, pero ya empieza a escribir una historia que ilusiona al deporte leonés y demuestra que los grandes sueños también comienzan desde el trampolín.
Hace apenas un año sorprendió al convertirse en el medallista más joven de la delegación de León, al subir al podio con una medalla de plata y una de bronce. En esta nueva edición regresó con más experiencia y horas de entrenamiento, suficientes para multiplicar sus resultados y colocarse entre las jóvenes promesas de los clavados.
Detrás de cada medalla hay muchas horas dentro de la alberca, entrenamientos constantes y el aprendizaje que deja cada competencia. Para Iker, cada salto representa una oportunidad para mejorar y comprobar el trabajo realizado durante todo el año.
“Estoy muy feliz y orgulloso de mi esfuerzo. En mi primer año me sentí bien y ahora me fue muchísimo mejor. A ver el próximo año cómo nos va”, compartió el pequeño clavadista.
La plataforma lo reta y también le da medallas
Aunque muchos pensarían que los mayores triunfos llegan en la prueba favorita de un deportista, en el caso de Iker ocurrió algo diferente.
Reconoce que competir desde la plataforma es una de las modalidades que más exige concentración y técnica. Sin embargo, fue precisamente ahí donde consiguió varios de sus mejores resultados.

“La prueba más difícil es plataforma, pero ahí gané tres medallas de plata”, comentó.
Su prueba consentida, sin embargo, sigue siendo el trampolín de tres metros. Ahí encontró el escenario perfecto para colgarse dos de sus tres medallas de oro.
“Ahí gané dos medallas de oro”, dijo.
Representar a León, el orgullo más grande
Más allá del medallero, el niño asegura que competir llevando el nombre de León es una de las experiencias que más disfruta.
No esperaba regresar con seis preseas, por lo que el resultado terminó convirtiéndose en una sorpresa que ahora lo motiva a seguir entrenando.
“Estoy súper contento de representar a León. No imaginaba que me traería tantas medallas; fue una sorpresa, pero también el fruto de todo lo que trabajé durante el año”, expresó.
Historias como la de Iker recuerdan que el talento local también forma parte del presente y del futuro del municipio. Mientras León escribe un nuevo capítulo de su historia, nuevas generaciones comienzan a construir la suya desde escenarios tan distintos como una alberca de clavados.
Su inspiración tiene nombre: Osmar Olvera y Rommel Pacheco
Como muchos niños que practican clavados en México, Iker tiene referentes muy claros.
Admira las carreras de Rommel Pacheco y Osmar Olvera, dos figuras que han colocado al país entre los protagonistas internacionales de esta disciplina.

Hace poco incluso pudo conocer a Osmar, uno de los momentos que más recuerda.
“Platiqué con Osmar y me felicitó por las medallas que obtuve este año”, contó.
Ese encuentro alimentó todavía más un sueño que tiene claro desde ahora.
Su sueño está en los Juegos Olímpicos
Mientras otros niños de su edad apenas comienzan a descubrir un deporte, Iker ya sabe cuál quiere que sea su destino.
No habla solamente de competir, habla de subir a un podio olímpico: “Quiero ir a Juegos Olímpicos y ganar una medalla de oro”, expresó.