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¿Qué historia guarda el Coecillo? El barrio leonés que nació entre chichimecas y creció con piel y suela

En el mapa urbano de León, Guanajuato, hay un punto que ha resistido los cambios del tiempo sin perder su voz propia: el Coecillo. Este barrio, fundado en 1580 por el bachiller Alonso Espino, es una de las piezas más antiguas del rompecabezas leonés y guarda la memoria de una ciudad que se forjó entre tierra, fe y trabajo.

El origen del nombre se remonta a “Cuicillo”, diminutivo vinculado a antiguos templos indígenas que se alzaban en la zona, habitada originalmente por pueblos chichimecas. Fue uno de los primeros espacios integrados a la naciente villa de León, y desde entonces ha sido parte activa del pulso de la ciudad.

A finales del siglo XVI, la llegada de los franciscanos cambió el rostro del lugar con la construcción de la Parroquia de la Purísima Concepción, inaugurada en 1585. Esta iglesia, la tercera en levantarse en León, marcó el inicio de una tradición religiosa que aún define el carácter comunitario del barrio.

El Coecillo no solo cultivó espiritualidad, también alimentó a la ciudad. Durante décadas, sus parcelas fueron fuente de frutas y verduras frescas. Pero fue hasta el siglo XX que el rumbo del barrio viró hacia la industria: los talleres y zapaterías comenzaron a multiplicarse, especialmente en calles como Herreros, donde el martilleo y el corte de pieles anunciaban la era del calzado.

La consolidación comercial llegó con el Mercado de la Luz, abierto en 1959. Este espacio se convirtió en eje de distribución para insumos del sector peletero, impulsando aún más la reputación de León como capital de la industria zapatera.

En el corazón del barrio también se han formado generaciones enteras. La Escuela del Coecillo y la Escuela Secundaria Federal 1 han sido parte del trayecto educativo de miles de estudiantes que crecieron entre el olor a cuero y las fiestas patronales.

El Coecillo es más que un conjunto de calles con historia. Es un entramado vivo donde conviven la tradición artesanal, la devoción religiosa y la memoria colectiva de León.

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