junio 17, 2026

Panteón Rococó en León: 30 años de ska, homenaje a Willie Colón, slam y llamados sociales por los desaparecidos y Palestina

León no es una fecha más para Panteón Rococó. Desde aquellas primeras visitas a la concha acústica del Parque Hidalgo, la ciudad se convirtió en parada constante.

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Llegaron con canas

León, Gto.- Con algunos kilos de más, con las mismas playeras negras que sobrevivieron mudanzas, matrimonios, hijos y trabajos de oficina. Llegaron temprano, no por ansiedad adolescente, sino por costumbre, la Generación 95 volvió.

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León no es una fecha más para Panteón Rococó. Desde aquellas primeras visitas a la concha acústica del Parque Hidalgo, la ciudad se convirtió en parada constante, vinieron una y otra vez.

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En una ocasión al staff le robaron las maletas en el hotel, episodio que quedó como anécdota y que no impidió que el concierto se realizara, esa historia forma parte de León y la banda-

Este concierto tuvo que esperar medio año. Por eso la noche no era solo espectáculo, era un cumplimiento.

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Mientras la Velaria se llenaba, Insulini y Espantasuegras recibieron al público con un repertorio de cumbia, hubo baile, cerveza, saludos, fotografías y reencuentros. Gente que no se veía desde el último concierto.

Salsa antes del slam: recuerdan a Willie Colón

Antes de que apareciera Panteón Rococó, las bocinas cambiaron el pulso sonó “Idilio”, “Talento de televisión” y “Oh, qué será” en homenaje a Willie Colón, fallecido ese mismo día, en las pantallas aparecieron imágenes del músico, la Velaria respondió bailando, parejas improvisaron pasos, otros levantaron vasos, la espera dejó claro que la música es universal.

Fuego, batería y 9:00 en punto

A las 9:00 de la noche, puntual, se apagaron las luces. La batería irrumpió y el fuego iluminó el escenario, apareció wl Dr Shenka, junto a Darío Espinosa, Marco Huerta “Tanis”, Paco Barajas, Missael Oseguera, Rodrigo Bonilla “Gorri” y Felipe Bustamante.

«Punk-o» y «Asesinos», abrieron la noche, entre llamas y la voz de Shenka, inició el recorrido por 30 años, sus integrantes no dejaron de moverse, de bailar, de recorrer el escenario.

Su vocalista y lider tomó el microfono para dar el primer mensaje de la noche:

«Gracias a ustedes por permitirnos ser parte de su historia en la alegría, en la tristeza, en el enojo, la soledad, la rebeldía, la resistencia, seguimos luchando por nuestros sueños».

La noche siguió con “Caminemos juntos”, como una comunión entre el público y la banda, toda la canción fue coreada con un brazo arriba en señal de resistencia.

La banda sonora de la generación 95, continúo con “Hostilidades”, que dio paso al primer slam masivo de la noche, seguido de “Borracho”, que hizo brincar a toda la Velaria y “Curame” que fue coreada por todo los presentes.

En medio del recorrido llegaron “Bier & Ska” y “El último ska”, mientras los empujones aumentaban, siguió “La Dosis Perfecta” provocó uno de los coros más potentes de la noche, con vasos volando y el clásico “olé, olé, Panteón” bro

El llamado social también subió al escenario

La música siguió y los discursos tambien durante “1993”, Dr Shenka hizo una pausa:

“A este país le falta un poco de empatía cuando un familiar busca a otro”, los brazos se levantaron, después añadió: “La propia carencia con la que hemos crecido, chavos, juntos y aprendimos hace 30 años a cantarle. Y aquí seguimos aferrados, pero nunca derrotados, ¿sí o no? Así debe ser”.

El público respondió antes de que terminara el mensaje. Más adelante, el mensaje siguió:

“¡Palestina libre, siempre vencerá!”, una bandera palestina apareció entre la multitud, el concierto no fue solamente música, fue postura.

Ska, cumbia y resistencia

La noche avanzó entre empujones, abrazos y desahogo: “Vendedora de caricias” retumbó y “Pequeño tratado de un adiós” cambió el tono por unos minutos.

Frases como: “El miedo nos alcanza” se mezclaban con el sudor del slam, Dr Shenka no se detuvo, bailó, cantó, habló, respondió al público.

León 30 años después

El cierre llegó con “Arréglame el alma”, las luces se encendieron, pero nadie se quería ir, algunos se quedaron mirando el escenario vacío, otros abrazaron a quien tenían al lado.

La Generación 95 salió despacio, treinta años después, muchos ya no son los mismos jóvenes que fueron a la concha acústica del Parque Hidalgo, pero siguen asistiendo cuando Panteón Rococó llama.

Porque en León no solo se toca ska, se renueva un pacto que empezó hace tres décadas.

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