Ozzy Osbourne, la voz que dio forma a generaciones enteras de metaleros en todo el mundo, murió a los 76 años, según informó el diario británico Daily Mirror. La familia del músico confirmó que su fallecimiento ocurrió “rodeado de amor”, y pidió respeto a la privacidad durante este momento.
John Michael Osbourne nació en Aston, Birmingham, el 3 de diciembre de 1948, en el seno de una familia trabajadora. Su infancia estuvo marcada por la dislexia y una adolescencia turbulenta, pero todo cambió cuando escuchó por primera vez “She Loves You” de The Beatles. Esa canción fue la chispa que lo llevó a buscar un camino en la música.
En 1970, ese camino se convirtió en un fenómeno: con los álbumes Black Sabbath y Paranoid, Ozzy y su banda revolucionaron el rock. El sonido oscuro y pesado, su inconfundible voz y una imagen que desafiaba los moldes, posicionaron al grupo como referente del naciente heavy metal. A lo largo de los años, discos como Master of Reality, Vol. 4 y Sabbath Bloody Sabbath se convirtieron en piezas clave del género, y llevaron a la banda al reconocimiento internacional.
Además de su trabajo con Black Sabbath, Ozzy construyó una carrera como solista, con álbumes como Blizzard of Ozz y No More Tears, además de su popular presencia en la cultura pop con The Osbournes, el reality que lo mostró como figura familiar y caótica en la televisión mundial.
El pasado mes de junio, Osbourne se despidió del público con un concierto que, sin saberlo, sería su último adiós sobre un escenario.
Ozzy deja un legado que trasciende el género musical. Inspiró a miles de músicos y cambió la historia del rock pesado. Su partida marca el cierre de un capítulo en la historia del metal, pero su voz seguirá viva en cada riff, cada tarola, cada sombra que cae con el primer acorde de Iron Man.