Irapuato, Gto.- Irapuato también se escribe. No en informes ni documentos oficiales, sino en cuadernos donde niñas, niños y adolescentes transforman recuerdos, calles y espacios cotidianos en relatos personales.
Así lo dejó ver la 4ta edición de la convocatoria “Lo que amo de Irapuato: Cuerpo–Territorio”, un ejercicio impulsado por el Instituto Municipal de Cultura, Arte y Recreación (IMCAR), donde la ciudad se observa desde la escritura.
La ciudad vista desde la libreta
El tema de esta edición estuvo ligado al eje “Cuerpo–Territorio”, parte de la XV Feria del Libro de Irapuato, donde las y los participantes elaboraron textos sobre su relación con la ciudad, sus espacios y experiencias personales.
La dinámica no se enfocó solo en la redacción, también en cómo cada participante conecta su identidad con los lugares que habita, desde colonias, escuelas o espacios públicos.
Escuelas participantes
En esta edición participaron instituciones como la primaria 20 de Noviembre, el Colegio Montessori de Irapuato, la escuela Francisco J. Múgica, la Telesecundaria Federico Ramos Sánchez, el Colegio Irapuatense y el Colegio Juan Amós Comenio.
Cada una de ellas aportó estudiantes que compartieron textos donde aparecen vivencias cotidianas y referencias a la vida en la ciudad.

La mirada desde el gobierno municipal
Durante la premiación, la presidenta municipal Lorena Alfaro García habló sobre la importancia de abrir espacios para la expresión desde edades tempranas.
En su mensaje señaló la relevancia de impulsar actividades donde la creatividad tenga un lugar dentro del desarrollo educativo y cultural del municipio.
Ganadores de la edición
En la categoría de adolescencias:
- 1er lugar: Ana Karen Garzón
- 2do lugar: Emiliano Rodríguez
En la categoría infantil:
- 1er lugar: Edgar Yunuen Maldonado
- 2do lugar: Arturo Puebla
- 3er lugar: Jacob Martínez
Cuando la ciudad se vuelve recuerdo escrito
La premiación se realizó dentro de la Feria del Libro de Irapuato, convirtiéndose en la segunda ocasión en que este reconocimiento forma parte del programa del evento.
El ejercicio ha permitido que estudiantes escriban sobre su entorno desde una mirada personal, donde el territorio no solo se entiende como espacio físico, sino también como memoria y experiencia cotidiana.
En cada texto aparecen calles, escuelas y escenas diarias que forman parte de la vida en la ciudad, narradas desde quienes aún están construyendo su forma de contarla.
