Irapuato, Gto.- En Irapuato, donde el aroma a fresa se mezcla con historias de identidad y resistencia, el tiempo pareció detenerse para escuchar a Ana Martín. En el marco de la edición 28 del Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF), la actriz ofreció una charla por sus más de 60 años de trayectoria, en una jornada que se volvió íntima, llena de recuerdos, silencios largos y palabras con peso.
No fue solo una charla: fue un reencuentro entre una mujer que ha recorrido los escenarios del país y un público que la ha acompañado generación tras generación. Ana Martín compartió sin filtros los pasajes más profundos de su vida artística y personal: desde aquel certamen de Miss Mundo del que fue expulsada por ser menor de edad, hasta los años de silencio laboral que eligió por no ceder a papeles que la redujeran a un estereotipo. “No trabajé cinco años por decir que no. Pero era lo que yo quería. Mi manera de pensar”, expresó con firmeza.
Con un respeto casi sagrado, habló de su padre, también actor, quien le enseñó el valor de ganarse al público con verdad. “Me pidió nunca mentirle. Por eso tardé años en decir que era su hija. Quería hacer mi camino sola”, recordó.
Sin abandonar su carácter directo, la actriz lanzó un mensaje claro a los jóvenes: “Me preocupa la droga. Nunca la probé y lo digo cada vez que puedo. No es consejo, es una realidad. Destruye familias, destruye vidas”.
Con 79 años, Ana Martín sigue activa y profundamente conectada con las nuevas generaciones. Y en Irapuato, tierra de músicos, historias y cine, su voz dejó una huella más, esa que no se borra con los años ni con los aplausos.