León, Gto.- El aroma del pan recién horneado ha acompañado las mañanas y noches de los leoneses desde hace décadas. Más que un alimento, el pan forma parte de la memoria colectiva: evoca la caminata al mandado con la canasta en mano, las conchas con leche en la merienda o el bolillo calientito que nunca falta en la mesa.
En los años 70, León llegó a contar con casi 300 panaderías registradas, un reflejo de lo importante que este oficio ha sido en la vida social y económica de la ciudad.
Entre esas historias destaca la de la Panadería “La Perla”, fundada en 1937 por José de Jesús Ascencio Jiménez bajo el nombre de La Perla del Bajío. Ubicada en la colonia Industrial, ha visto pasar generaciones que no solo compran pan, sino que también aprendieron ahí el oficio, hicieron comunidad y compartieron su vida alrededor de un horno.
Sus vitrinas guardan los clásicos de siempre: conchas, donas, cuernitos, panqués y bolillo con queso y chorizo, además de pasteles de tres leches, nata y la tradicional rosca de reyes. Cada pieza es un recordatorio de que las panaderías son más que un comercio: son parte del corazón de León.
Hoy, como ayer, el pan nos reúne y nos recuerda que la tradición sigue viva. Para conocer más de estas historias que huelen a nostalgia y sabor, ya está disponible de forma gratuita la edición del libro “La Panadería en León”, de lunes a viernes de 8:30 a.m. a 3:00 p.m. en el Archivo Histórico Municipal de León.