León, Gto.- Hay fechas que no caben en un calendario. No porque duren más, sino porque guardan demasiadas historias. La noche del 4 de septiembre fue una de ellas: más de 3 mil 300 personas ocuparon la Calzada de las Artes para celebrar los primeros 20 años del Forum Cultural Guanajuato y, al mismo tiempo, encontrarse con otra historia que también cumple dos décadas: la de Paté de Fuá. Dos aniversarios, una misma noche y miles de orazones latiendo al unísono.
Desde las 4:30 de la tarde, la Calzada comenzó a llenarse de familias, jóvenes, parejas y grupos de amistades quienes quisieron asegurar un buen lugar para ver en primera fila a la agrupación capitalina más multicultural de la escena musical mexicana.

Nadie desistió aunque las nubes negras amenazaban sobre el cielo que cobija el recinto que, durante 20 años, ha sido escenario de grandes espectáculos; pero también un punto de encuentro con el arte, la lectura, el conocimiento y la cultura.
Por ello, después de la tercera llamada dada cuando el reloj marcó las 20:00 horas, Lizeth Galván Cortés, secretaria de Cultura de Guanajuato, puso palabras a esa memoria compartida en su video de bienvenida:
“Hoy estamos de fiesta. Celebramos 20 años de historias que nos unen, dos décadas de ser un punto de encuentro con el arte, la lectura, el conocimiento y la cultura que ha transformado nuestra comunidad”, dijo.

Sin hacerse esperar saltó al escenario la sexteta que fue recibida con gritos y aplausos de una ciudad que esperó 20 años para volverlos a ver en este recinto.
“León es un lugar especial para nosotros, porque fue el primer lugar donde nos recibieron fuera de la Ciudad de México. Y fue aquí en el Forum”, recordó el vocalista y líder de la banda, Yayo González.
“El extranjero” abrió la noche y puso sobre la mesa una curiosa coincidencia: es un tema que habla de quienes llegan a otro territorio para convertirlo en casa, y sonó en un estado donde más de 42 mil personas de otros países han elegido vivir y desde donde más de un millón de guanajuatenses han construido su vida en Estados Unidos.
Después llegó “Mi corazón”, y la noche tomó otro color. Algunas parejas se acercaron un poco más; otras sonrieron con esa complicidad que solo despiertan ciertas melodías. “Cien años”, “Llévame en un beso” y “Tu portarretrato” siguieron la ruta de un repertorio que ha hecho del amor y la nostalgia una forma de celebración a la vida.
En esa atmósfera romántica Yayo tomó el centro del escenario para interpretar con guitarra solista “Muñeca” y “Princesita”. Desde las primeras filas hasta los espacios más alejados de la Calzada, las voces del público acompañaron cada acorde.
González también hizo espacio para hablarle a Guanajuato desde el afecto y el reconocimiento: “Guanajuato, tierra de chingonas y chingones”, lanzó ante la multitud que respondió pletórica. El argentino también aprovechó la ocasión para felicitar al estado “por mantener las orquestas comunitarias, vivas que permiten contagiar la energía infinita de la música a los niños”.

Estas palabras fueron preámbulo para que aparecieran en escena las y los jóvenes músicos de las orquestas comunitarias Trinitate Philharmonia, Sonar las Joyas, Vientos Musicales, Intercultural de León y la Orquesta Universitaria La Salle Bajío, que también está de festejo por su cumpleaños número 10.
Las y los jóvenes músicos fueron recibidos con porras, aplausos y gritos como lo que son: grandes artistas. Es así que Paté de Fuá compartió su experiencia y trayectoria con quienes hoy construyen el futuro de la historia musical guanajuatense.
Tal es el caso de Valeria Muñoz Bonilla, ejecutante de viola en la Orquesta Intercultural de León, quién reconoció que fue un reto mayor, pero satisfactorio al final:
“Esto nos ayuda a crecer muchísimo como músicos y creo que nos abre camino a más oportunidades; se me hizo una experiencia magnífica y me gustó muchísimo, aunque fue muy duro, fueron bastantes horas entonces pues creo que al final valió la pena y sonó muy bien”, relató en entrevista para Mi Estilo Bajío la joven ejecutante que nacía junto con el Forum.

Bajo la batuta del maestro Carlos Cruz, los arreglos orquestales embellecieron aun más temas como “Nosotros dos”, “Película muda” y “El fantasma enamorado” hicieron que la multitud se convirtiera en coro.
“El supermercado”, “Alice”, “El tren de la alegría”, “La canción del linyera”, “Paloma cruel” y otras piezas que recorrieron distintas etapas de los 20 años de Paté de Fuá.
Entonces, luego de unas casi imperceptibles gotas de lluvia, llegó “La tempestad”, cuya letra pide una mano en la oscuridad a lo que el público respondió con cientos de pequeñas luces; los teléfonos se alzaron sobre las cabezas y la noche se llenó de estrellas eléctricas. Yayo González aprovechó ese momento para insistir en la importancia de defender los espacios culturales gratuitos, esos lugares donde el arte puede encontrarse con todos.
A manera de epílogo, y como recordatorio de la importancia de celebrar la vida antes del insoslayable final al que todas las personas estamos destinadas, sonó “Vamos a morir”. Llamado imposible de ignorar, porque toda la asistencia se movió de sus asientos para proclamar que hoy estamos vivos y hay que disfrutar; tal como Lorena Urzúa quien coreó y bailó cada canción. Con el último atisbo de voz que le quedaba compartió para Mí Estilo Bajío:
“(El concierto) estuvo súper padre, nunca me había tocado oírlos (a Paté de Fuá) con una orquesta en vivo; y qué padre que pudiera ser con tantos jóvenes que vienen con un montón de talento. Y, aparte, es muy necesario, porque el arte es una forma de transformar la sociedad y de unir a las personas en comunidad”, señaló.

El público se negó a aceptar el final, la ovación creció y Paté de Fuá y las orquestas comunitarias regalaron sus últimos sonidos en la repetición de los versos “Linyera soy, corro el mundo y no sé a dónde voy”. Y quizá esa sea la mejor manera de comenzar los festejos por los 20 años del Forum Cultural Guanajuato: no con una mirada solemne hacia el pasado, sino con una canción compartida y una ovación de pie.