León, Gto. — En cada edición de ANPIC hay algo más que máquinas, materiales y negocios: hay vidas que cambiaron gracias al impulso de una ciudad que aprendió a reinventarse.
Hace más de cuarenta años, cuando los primeros talleres de calzado y curtiduría comenzaron a buscar nuevos caminos, nació ANPIC, una feria que se convirtió en símbolo del espíritu emprendedor leonés.
Hoy, ese mismo evento reúne a 8 mil visitantes de 25 países y demuestra que León sigue siendo el corazón industrial de México.

Historias que se tejen con manos locales
En los pasillos de ANPIC se cruzan historias de generaciones.Está la familia que comenzó haciendo moldes en el patio de su casa y hoy exporta materiales a Europa; o aquella pequeña empresa de suelas que, tras participar en la feria, logró asociarse con marcas internacionales.
Historias como estas son las que mantienen viva la esencia de ANPIC: una red de colaboración donde la innovación se construye desde abajo, desde los talleres, desde el esfuerzo de la gente.
“En León no solo producimos cosas, producimos oportunidades. ANPIC es el reflejo de lo que somos: una ciudad que nunca se rinde, que aprende, que se adapta”, expresó la alcaldesa Ale Gutiérrez, al destacar la fuerza de las PyMES locales.
Del cuero a la inteligencia industrial
León ya no se define solo por el cuero y el calzado. Hoy, los emprendedores locales están desarrollando materiales sostenibles, textiles inteligentes y soluciones tecnológicas que forman parte de la cadena de proveeduría global.
Esa transformación ha sido posible gracias al ecosistema que ANPIC ha creado: un espacio donde la tradición y la tecnología se encuentran.
“El dinero que genera ANPIC se queda en León. Pero más que dinero, deja aprendizaje, alianzas y confianza”, dijo Fernando Padilla Padilla, presidente de APIMEX.
Una feria que sigue apostando por las personas
ANPIC no solo representa innovación; representa la historia viva de una ciudad que se levanta una y otra vez.
La pandemia no la detuvo, las modas no la rebasaron y la competencia global no la desplazó. Por el contrario, cada año vuelve con más fuerza, abriendo puertas para nuevas generaciones de emprendedores.
Con talleres, conferencias y espacios de conexión, la feria se ha convertido en una plataforma de movilidad social y económica, donde muchos descubren que su talento puede trascender fronteras.

Más que industria: identidad y orgullo leonés
En León, ANPIC no es solo un evento: es una historia compartida, una tradición que une a fabricantes, diseñadores, ingenieros y soñadores.
Cada edición reafirma lo mismo que los leoneses saben desde hace décadas: que cuando la ciudad trabaja unida, no hay industria que no pueda conquistar.
