León, Gto.- Han pasado ya cuatro décadas desde que los primeros artesanos comenzaron a colocar sus mesas de madera en las calles del centro de León, ofreciendo figuras de azúcar, calaveritas, papel picado y pan de muerto. Así nació la Feria del Alfeñique, una tradición que ha sobrevivido al paso del tiempo, a las modas y hasta a una pandemia, y que hoy sigue siendo símbolo de identidad para miles de familias leonesas.
🎭 Una tradición que resiste al tiempo
Lo que comenzó como un pequeño tianguis previo al Día de Muertos se transformó en una de las celebraciones más esperadas del otoño leonés. Cada año, familias enteras recorren los pasillos buscando esos sabores que los transportan a su infancia: el dulce alfeñique que se derrite en la boca, el aroma del pan recién horneado, las veladoras y flores que anuncian la llegada de los fieles difuntos.

La feria es, más que una venta, un reencuentro con la memoria colectiva. Una muestra de que las costumbres locales pueden evolucionar sin perder su esencia, aun en una ciudad que cambia con cada generación.
🧺 109 artesanos y una herencia que no se olvida
En esta edición número 40, más de 109 artesanos locales participan con la misma pasión que sus antecesores. En sus manos se conserva el conocimiento de décadas, el oficio que da forma a calaveritas, dulces, veladoras y piezas elaboradas con paciencia, azúcar y fe.
La presidenta municipal Ale Gutiérrez, junto con su gabinete, recorrió los puestos y conversó con los comerciantes, reafirmando el compromiso de su administración para seguir impulsando las tradiciones que dan identidad a León.
💰 Una feria que impulsa economía y comunidad
La Feria del Alfeñique 2025 permanecerá abierta hasta el 2 de noviembre. Se espera la visita de más de 701 mil personas y una derrama económica estimada en 6 millones de pesos, cifra que beneficiará directamente a las familias participantes y al comercio local.
El evento no solo representa un punto de encuentro cultural, sino también una oportunidad para que los artesanos mantengan viva su fuente de ingreso y el legado que han heredado de generación en generación.
🐾 El guardián del Mictlán y la memoria de los que ya no están
Uno de los momentos más significativos de esta edición fue la develación de una pintura dedicada al Xoloitzcuintle, figura ancestral que simboliza al guía de las almas hacia el Mictlán. En esta obra, los visitantes pueden colocar fotografías de sus seres queridos —y también de sus mascotas—, para que este guardián espiritual los acompañe en su travesía al más allá.
Con dulces, colores y recuerdos, la Feria del Alfeñique vuelve a conectar a los vivos con quienes partieron, recordando que la muerte, en México, siempre ha sido una forma distinta de celebrar la vida.

🌼 Historia del alfeñique: el dulce que venció al tiempo
El alfeñique tiene sus raíces en la mezcla cultural que trajo la época virreinal. Su nombre proviene del árabe “al-fainid”, que designaba un dulce elaborado con miel y almendras. Con la llegada de los españoles a México, el azúcar sustituyó la miel, y el arte del modelado tomó una forma nueva en manos indígenas y mestizas.
Durante los siglos XVII y XVIII, el alfeñique se popularizó como una ofrenda para las festividades religiosas y, con el tiempo, se integró al Día de Muertos, adquiriendo formas de calaveras, ángeles y figuras alusivas a la vida y la muerte.
En ciudades como Toluca, Guanajuato y León, los artesanos adoptaron la técnica y la hicieron suya, transformando el dulce en un símbolo de identidad regional. En León, la tradición comenzó de manera espontánea: familias enteras elaboraban figuras en casa y las vendían en los portales y calles principales.
El alfeñique no solo endulza la memoria, sino que mantiene la conexión entre generaciones que, cada octubre, vuelven a reunirse alrededor del mismo aroma a azúcar y a historia.
