La ciudad se viste norteña para un encuentro que ya se esperaba
León, Gto.- Desde el amanecer, el Parque Metropolitano de León ya tenía señales de lo que se venía: filas de autos entrando, familias buscando buen lugar, puestos acomodándose y globos elevándose al cielo mientras el sol todavía calentaba el pasto. Para cuando el reloj marcaba la tarde, una marea norteña comenzó a tomar forma.
Botas boleadas, gorras bordadas, texanas impecables, camisas de cuadros, mezclilla y una vibra de “hoy sí venimos a cantar”. La ciudad no se equivocaba: Carín León tenía su primera cita con el Festival Internacional del Globo, y nadie quería llegar tarde.
Entre la multitud también se dejaron ver rostros conocidos: Nacho Ambriz, director técnico del Club León, llegó acompañado de su novia y sus hijos, mezclándose entre los asistentes como un fan más. No muy lejos, el portero Óscar Jiménez disfrutaba la noche junto a su esposa, Mariana Echeverría, quienes bailaban, cantaban y levantaban el celular como cualquier otro visitante del FIG. Era una de esas noches donde la fama se disuelve entre la música.
7:55 p. m.: el fuego anuncia el inicio
En punto de las 7:55 de la tarde, las pantallas encendieron un camino de fuego. El público encendió el grito. Y entre humo apareció Carín León, caminando con paso firme, esta vez sin texana… con gorra, marcando un estilo distinto para su debut en el FIG.
Apenas tomó el micrófono lanzó la frase que se volvería parte de la crónica de la noche: “Me la aventé… arriba los dolidos, leoneses.”, en esta ocasión se hizo acompañar por dos coristas sonorenses que demostraron un gran talento.
La primera canción fue, como prometió, “Me la aventé”, y desde ahí el ambiente dio un giro que convirtió el parque en un enorme karaoke.
Lanzó su primer «Saliucita León», y se dirigió a su mesa que le puseiron en centro del escenario para darle el primer trago a su mezcal 400 conejos que fue lo que estuvo tomando en todo su show.
Un FIG convertido en romería norteña
La energía subió con “Me arrepiento”, donde el público llevó el coro a un nivel que hizo temblar las vallas. Entre canción y canción, Carín soltó la frase que detonó el descontrol amable:
“Hoy es domingo de peda… y todos se la van a pasar bien.” Y la gente respondió como si hubiera recibido instrucciones directas.
El setlist recorrió sus éxitos: “Tú» “De compas”, “Ese vato no te queda”, “La boda del huitlacoche”, “El amor de mi herida”, “Te lo agradezco”, “Que vuelvas” y más. Cada una tenía su reacción y su historia personal en el público.
Los momentos que marcaron la noche
“Según quién”: el grito que movió al FIG Bastaron los primeros acordes para que miles levantaran el brazo, el celular o la voz. Parejas abrazadas, amigos saltando, gente llorando discretamente: el FIG vibró como si el suelo estuviera vivo.
El homenaje a José Alfredo Jiménez
Carín bajó el ritmo, miró hacia el público y dijo: “Al más chingón compositor del mundo: José Alfredo Jiménez.”
Le siguió “El Rey”, y el coro fue tan fuerte que parecía provenir de toda la ciudad, no sólo del Metropolitano.
Los tributos que calentaron la noche
Carín también se dio tiempo para honrar a Juan Gabriel, Rocío Dúrcal y Los Tigres del Norte, provocando algunos de los momentos más intensos del concierto. Cuando sonó el tema de Los Tigres, el público explotó en brincos y gritos.
Una primera cita que terminó pasada las 11
Después de casi tres horas de música, bailes, homenajes y coros que iban desde niños hasta adultos mayores, Carín León cerró su primera cita con León a las 11:20 de la noche, después de cantar más de 30 canciones.
El público se quedó un momento más, como queriendo prolongar la noche. Y Carín, sin decirlo explícito, dejó claro lo que todos pensaban: esta primera cita con el FIG no será la última.

