León, Gto.- Hace ocho décadas, el centro de León fue escenario de uno de los episodios más decisivos y dolorosos de su historia cívica. Lo que inició como una manifestación pacífica para exigir respeto al voto terminó en una represión armada que dejó una huella permanente en la memoria colectiva de la ciudad y redefinió la relación entre ciudadanía, poder y democracia en Guanajuato.
Una ciudad en crecimiento y con demandas pendientes
En la década de 1940, León era una ciudad en expansión que superaba los 140 mil habitantes. A pesar de su crecimiento económico y poblacional, enfrentaba carencias estructurales: servicios públicos insuficientes, problemas de vivienda y rezagos urbanos que se arrastraban desde años atrás. Aún pesaban las secuelas de la inundación de 1926, que transformó la vida cotidiana y evidenció la fragilidad de la infraestructura urbana.
En ese contexto, la participación ciudadana comenzó a organizarse con mayor claridad. Surgió la Unión Cívica Leonesa (UCL), un movimiento que canalizó el descontento social y articuló una demanda concreta: respeto a la voluntad popular expresada en las urnas. La UCL se convirtió en un actor central del debate público, sumando a sectores sociales que veían en la participación política una vía para transformar la realidad local.
Elecciones municipales bajo tensión
El proceso electoral municipal del 16 de diciembre de 1945 se desarrolló en un ambiente de confrontación política. Los resultados preliminares favorecieron de manera amplia a la coalición integrada por la Unión Cívica Leonesa, la Unión Nacional Sinarquista y el Partido Acción Nacional. Sin embargo, pese a ese respaldo ciudadano, el triunfo fue otorgado al candidato del partido oficial.
La imposición del Ayuntamiento fue percibida como una ruptura abierta del principio democrático. Para amplios sectores de la población, no se trataba únicamente de una elección, sino de la defensa del derecho al voto y de la autonomía municipal. Las inconformidades derivaron en una serie de manifestaciones pacíficas que se concentraron en el corazón de la ciudad.
La noche del 2 de enero
El 2 de enero de 1946, ciudadanos de León se reunieron en la Plaza de la Constitución para protestar contra la imposición del gobierno municipal. Durante horas, la manifestación se mantuvo sin violencia, en un clima de exigencia cívica y participación colectiva.
Al caer la noche, un apagón dejó a oscuras la plaza. Fue entonces cuando, desde la azotea del Palacio Municipal, fuerzas armadas y cuerpos de seguridad abrieron fuego contra la multitud. El uso de armas de fuego contra civiles desarmados marcó un punto de quiebre en la historia de la ciudad. La represión no solo dejó víctimas, sino una herida profunda en la conciencia social de León.
Repercusiones más allá de la ciudad
La gravedad de los hechos trascendió el ámbito local. El episodio tuvo repercusiones a nivel estatal y nacional, al evidenciar las tensiones entre el poder político y la participación ciudadana. Como consecuencia, se decretó la desaparición de poderes en el estado de Guanajuato, un hecho poco común que reflejó la magnitud de la crisis institucional.
Con el paso del tiempo, los acontecimientos derivaron en el reconocimiento tácito de la voluntad expresada en las urnas. Aunque el costo fue alto, la movilización ciudadana de León se convirtió en un referente para la defensa del voto y la legalidad electoral en México.
Memoria, democracia y municipio libre
A 80 años de distancia, el 2 de enero de 1946 sigue siendo un punto de referencia para comprender la historia democrática de León. La fecha simboliza la lucha por el respeto al voto, la autonomía municipal y los principios del Municipio Libre consagrados en el artículo 115 de la Constitución.
La preservación de este episodio forma parte del trabajo del Archivo Histórico Municipal de León, que resguarda documentos y testimonios que permiten reconstruir los hechos y entender su impacto en el presente. La memoria histórica no solo cumple una función documental, sino que mantiene vigente el valor de la participación ciudadana como pilar de la vida pública.
Recordar el 2 de enero de 1946 es mirar hacia el pasado para entender el presente de León, una ciudad cuya historia democrática se escribió, en parte, en una plaza pública y en una noche que nunca se olvidó.